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domingo, 11 de julio de 2010

¡Buen provecho!


"¡Yo no soy plato de segunda mesa de nadie!" escucha uno a veces por ahí.
¿Qué clase de posición es esa?
Ahh, ese delirio de grandeza que tenemos los seres humanos nos complica mucho la vida.
Es cínico ofenderse por ser el plato de segunda mesa de otro... sabiendo que todos hemos disfrutado haciendo de un paisano, nuestro segundo plato. No le demos tantas vueltas al asunto, a todos nos llega el turno y eso está bien.
Imagínense que únicamente hubiera "platos principales", que cada vez que uno se metiera con alguien, o alguien se metiera con uno, la relación estuviera obligatoriamente destinada a ser seria y duradera. No, no, no...¡qué pereza! y que idea más inviable.
Siempre con el cuentico de la autoestima y de que yo valgo mucho y de que fulanito no me merece y de que ese man sólo me quiere "gozar" o esa vieja es una perra porque después de besarme a mí, beso a mi amigo. Blá blá blá...Todo el tiempo oye uno cosas por ese estilo....pero ¿qué es la pendejada? ¿por qué se nos hace tan difícil entender que hay muchos tipos de relaciones, de platos?
Aceptémoslo, a veces somos el pasabocas de alguien y nos usan como para ir calentando motores...a veces somos el plato fuerte lo que, por lo general, quiere decir que somos la pareja estable de ese comensal....otras veces somos plato de segunda mesa, como dicen....y lo que busca el otro con uno NO es entablar una relación seria sino simplemente una calentura de duración indeterminada (Y acá vale la pena hacer un paréntesis pues en este tipo de situación uno por lo general sospecha que el otro va por lo que va pero muchas veces no pedimos aclaraciones o simplemente preferimos hacernos los locos y luego nos quejamos...¡es que no hay derecho!).
En ciertas ocasiones venimos siendo como una ensaladita y lo que nace es una relación nutritiva, generalmente corta y sin mucho compromiso... donde ambos saben cómo jugar y salir beneficiados. Y sí, queridos...de vez en cuando no somos sino el antojito de alguien más y, en ese caso, el otro (o la otra) únicamente ve en nosotros un irresistible postrecillo para consumir al instante, sin remordimiento, sin más ni más.
Y ojo...que todo lo que acabo de describir arriba aplica del lado contrario..me explico, así como somos pasabocasplatofuertesegundoplatoensaladaopostre de otros, así mismo hemos visto y tratado a los demás... para que nadie se las venga a dar de digno. Como dije, a todos nos llega el turno.
Vamos desempeñando diferentes papeles en el maravilloso banquete de las relaciones...un día comemos y al siguiente somos comidos. No hay razón para sentirse avergonzado ni menospreciado por ello. No hay que darle tantas vueltas.
Yo digo que demos rienda suelta a nuestros apetitos y que aprendamos a dejarnos apetecer sin tantas complicaciones.

¡Buen provecho!



D
11/7/10