sábado, 26 de junio de 2010

INACEPTABLE

Tengo un perro, un West Highland de un año y medio (en la foto de la izquierda está recién llegado...de menos de 2 meses)...pero parece más bien que tuviera un niño, uno pequeño...como de 3 ó 4 años. Todo lo sorprende, es imprudente, hiperactivo. Lo mata de la emoción salir de paseo , siente una fascinación extraña por las sombras y en la noche, cuando todo se inunda de ellas, enloquece. Es pequeño, mira fijamente a los ojos, se roba las medias cada que puede, odia el carrito de los helados y le fascina saltar y encaramarse sobre cualquier cosa que lo haga sentirse más alto. Lo adoro y cada que lo miro no puedo evitar preguntarme cómo pueden existir personas tan asquerosas, tan desalmadas, tan hijas de puta como para lastimar con intención a un animal. Pensar que derivan placer de darle una patada a un gato, de poner un par de perros a pelear, de violar una gallina y eso sólo por mencionar algunos ejemplos...porque la cantidad de atrocidades cometidas con los animalitos es inaudita... ehhh y no hay que olvidar aquellos achapados que no provocan el daño por ellos mismos pero que son tan descarados de pagar por entrar a ver la tortura y matanza de toros y ¡lo celebran! Ni qué decir de los zoológicos y los circos, sobre todo de estos últimos. Animales, animales salvajes,




que requieren espacio, movimiento, libertad, dignidad ¡maldita sea!...y una manada de malparidos decide condenarlos a pasar la vida entera en unas jaulas donde escasamente caben, haciendo viajes de semanas enteras para llegar a otro sitio lleno de gente inconsciente y/o bruta que paga por entrar a ver cómo disfrazan las osas y las obligan a bailar, como humillan seres tan majestuosos como los elefantes, como un idiota alardea de tener bajo control a tres tristes tigres muecos. Animales de experimentación, caza indiscriminada, abrigos, tapetes, granjas de explotación sin escrúpulos etc etc etc ahhhhhhh ¿qué mierda le pasa a la gente por la cabeza? ¿qué parte del cerebro les hizo corto circuito? Yo realmente creo que si alguna vez, por "casualidades" de la vida, tengo que presenciar en vivo un acto de crueldad animal y tengo un arma en ese momento, terminaría disparando. La ira y el asco que me despierta el maltrato hacia esos seres que tanto admiro, respeto y quiero es indescriptible, incalculable. Pocas cosas me descomponen así.


Las mascotas, las mascotas también me han hecho reflexionar últimamente....es bien triste. Los seres humanos somos como niñitos caprichosos, somos muy egoístas y nos importa un rábano la vida ajena, sobre todo si no es humana. Alguien un día vio unos pajaritos que eran como bonitos y decidió armar negocio atrapándolos, reproduciéndolos como conejos y vendiéndolos en pequeñas jaulas donde pasarán el resto de sus vidas en la cocina de algún apartamento...o, si tienen suerte, en el patio de una casa...da igual...¡pueden volar! y la gente que los compra les mata sin compasión esa maravillosa posibilidad simplemente porque se ven bonitos como adorno...porque "me cantan por la mañana" fuck you!. Peces, pecesillos....la misma joda, pudiendo gozar de todo el espacio en un lago, en un río, en un mar y ¡zaz! al acuario...a dar vueltas una y otra y otra y otra vez...a golpear el vidrio hasta el cansancio....a nadar entre plantas sintéticas y mamarrachos de

plástico hasta que se llenan de hongos o se mueren de la depresión.


Y en mi casa hubo ambos, pájaros y peces (entre otros animales) y cuando era pequeña mis papás me llevaron al circo y al zoológico y no me siento orgullosa de nada de ello. Ahora que puedo usar mejor lo que tengo sobre los hombros y que he tomado conciencia del asunto, estoy dispuesta a corregir y a no volver a cometer esos errores. Actualmente sólo tengo un perro y lo saco a pasear todos los días porque es injusto que mis ganas de mascota, de entretenimiento y compañía le castren a él sus necesidades (de ejercitarse, reproducirse, socializar...). No señores...no es para tenerlos encarcelados, no basta con darles comida y agua.

Pónganse por un momento en las patas, las garras, las aletas ajenas y piensen cómo quisieran ser tratados, cómo quisieran vivir su vida. Y ya que los que deciden, lastimosamente no son ellos, sino nosotros..."sus dueños" (es que hasta el título es una porquería), pues hagamos el esfuercito consciente por tratarlos como es debido, por hacerlos felices. Si decidimos compartir nuestras vidas con un animal, asumamos la reponsabilidad y asumamosla bien.

Hmmm...entré a escribir sobre algo totalmente distinto y, misteriosamente, esto fue lo que salió...el tema es bien extenso y bien doloroso pero hasta aquí nos trajo el tren hoy.


D
26/6/10

La grandeza de una nación y su progreso moral pueden ser juzgados por el modo en que trata a sus animales. - Mahatma Gandhi

"Como siempre:

Lo urgente
no deja tiempo
para lo Importante."
Mafalda





Recomendado:

http://www.observadormediocre.blogspot.com/

lunes, 21 de junio de 2010

Did I pass...?



No sé....supongo que sí.
En todo caso estuvo bien. No tan fuerte como esperaba ni tan ni tan pero el balance es positivo.
Fue una buena despedida, una agradable velada.
Siempre es un placer viajar contigo, eres una excelente compañía, una maravillosa persona.
Nada como rodar juntos por el suelo envueltos en una carcajada incontrolable. Nada como besarnos en la penumbra, como llorar abrazados, como aderezar el paisaje con una buena conversación.
¿Quién más sino tú? ¿quién?
Te amo, hermoso. Fue un bonito paseo.
Hagámoslo fiesta la próxima vez.

D
21/6/10


sábado, 19 de junio de 2010

"Dejando la historia en los huesos, en el esqueleto sin carne en que se van convirtiendo los recuerdos"

Ahh Faciolince, siempre me das en la vena...hace rato venía pensando en lo que le ocurre últimamente a mis recuerdos (en especial a ciertos recuerdos) cuando anoche, terminando otro de tus libros, otra de tus delicias literarias, me encuentro con esa frase que explica, perfectamente, lo que vengo sientiendo que le pasa a mis "memorias".
Tal cual....se están quedando sin carne, se están volviendo supremamente borrosos mis recuerdos, como si los mirara a través de un vidrio muy empañado. Cada vez distingo menos las formas, preciso menos las fechas, olvido más los detalles...los pequeños, los que más significado terminan dándole a las situaciones, los que marcan la diferencia.
Como si fuera poco, he empezado a dudar de aquello que creo recordar, de repente me encuentro preguntándome ¿será que eso sí pasó o yo lo estaré imaginando o reforzando? o quizá fue un sueño de esos tan vívidos que uno tiene a veces y mi caprichoso cerebro lo transformó en recuerdo real. Sea como sea, es terrible esta esquizofrénica sensación...esa duda constante que, desde hace un tiempo, tiñe mis experiencias pasadas...sobre todo esas, esas que no me tomaré la molestia de aclarar.
¿Será acaso porque dichos recuerdos específicos tuvieron un final turbio, doloroso, envenenado que, casi como un mecanismo de defensa, mi cabeza ha decidido desenfocarlos? Es una posibilidad. Tal vez sólo se me esté volviendo miope la conciencia o quizá todo sea más sencillo todavía, ya saben lo que dicen, no hay peor ciego que el que no quiere ver...y yo no estoy segura de querer volver a "ver", a revivir ciertos momentos, a escuchar o leer mentalmente ciertas palabras. Nahh, para qué levantar de nuevo el polvero de ciertos recuerdos. Más bien los dejo emborronarse, alejarse en el barquito del tiempo y naufragar en la laguna de mis olvidos. Total, el día menos pensado puedo mandar mi conciencia a pescar... a ver si tiene suerte y recupera uno que otro instante valioso o bonito de aquellas escurridizas memorias.

D
19/6/10

Avisos parroquiales:
1. A pesar de lo que tal vez transmita la entrada, no estoy triste. Me siento bien.
2. Creo que hoy me voy de viaje.
3. Dejo un video que, aparte de estar relacionado con la entrada, me gusta bastante.
Y ya, hasta la próxima.


martes, 15 de junio de 2010

Ideítas pendejas de martes en la noche


Sin pies ni cabeza.
Es de instantes el asunto...5,4,3 ¿reaccionaste? ¿no? 2,1,0 perdiste. Gone. Game over. Así como vino, voló la oportunidad. A lidiar con el remordimiento, con los golpes de pecho, con el "si hubiera". Bah...excusas. Nos hemos vuelto indolentes, inconcientes, impermeables. Es bien triste.
Perro, perrito mío ¿qué tendrás? ¿será que esta vez te curas?
Perro, perrito mío, perdóname.
Números y más números y cuentas y esto llevo y esto me falta y ¿qué he aprendido realmente?
y ¿cuándo será que llegan las "certezas"? al menos esas, tan necesarias, tan imprescindibles a la hora de pasar de la teoría a la acción.
Frágil....todo tan frágil. Estás a una ausencia o a un exceso...incluso a un excesito pequeño de que todo se vaya a la mierda. Impresionante.
Laberíntica relación. Y quiero seguir jugando a pesar de todo....y por todo.
Má (bis) ay. ay. ay. eme con a.
Peter, no revientes. No revientes que yo reviento contigo. ¿Qué voy a hacer yo cuando faltes? cuando alguno de ustedes falte...me voy a rasgar del dolor.
Y, de repente, vacaciones...no sé que tan bien merecidas ni que tan físicamente necesarias pero han llegado y las exprimiré a mi antojo.
Es bonito volver a leer, es agradable sacarte a pasear sin afanes, viajar en el techo, perder olímpicamente el tiempo frente a la pantalla, estar afuera, estar adentro, sola o acompañada, vestida, desnuda, contenta o marchita, sobria, alterada, en resumen: es sencillamente delicioso poder hacer unos días lo que se me dé la gana. Li-te-ral-men-te.
¡Viaje!
Oh sí. A ver si Don H se reivindica esta vez con nosotros. Que nos hace falta una buena sacudida. Here we go, baby....my baby ♥
Estoy buscando un libro y no he podido. Se llama "Los geógrafos" de Julio César Londoño. Por si alguien se topa con él de "casualidad" y se siente generoso pa que me lo regale. Si no se siente generoso, no hay problema, yo lo pagaré pero tengan la caridad de comprarlo ;)
Elecciones de mierda. Por primera vez he tenido ganas de largarme de mi país. No sé realmente qué es peor, si la situación o la gente. Ni quiero pensar en eso ahora.
ñ
No tengo nada qué decir pero quisiera seguir escribiendo pendejadas un rato.
Que va..más bien me voy a ver una película o a terminar un libro.
jajajaja qué entrada de mierda...pero bueno...ahí está...ha nacido..nada qué hacer.

viernes, 28 de mayo de 2010

Lucy ♥

Le confieso, no había tenido tiempo de leerlo...de sentarme con calma y ver de qué se trataba...cuando lo abrí pensé que era algo político y ¡qué pereza! estoy muy aburrida con todo lo que tiene que ver con eso....pero luego, al empezar...me atrapó jajaja y me hizo reír varias veces. Genial el texto. Gracias Lucius, por esto y por todo. La quiero mucho.


Pesadilla en el hipotálamo por Julio César Londoño


Primero, un antecedente necesario. Soy un humanista, un erudito, uno de los últimos representantes de estas especies que morirán con el siglo y serán con los años una reliquia académica, una romántica entelequia. Tal vez por esto mismo no le temo a la muerte. Tiemblo, en cambio, de sólo pensar en un traumatismo cerebral, el golpe preciso que borre de un tajo información atesorada en años de aplicación. Imaginen lo que puede sentir una persona que al despertarse una mañana y abrir el periódico encuentre que el castellano de cada día es casi tan indescifrable como el sánscrito o el pali; o que el álgebra elemental, la poética de Occidente, le resulta de pronto más abstrusa que los diagramas del estructuralismo, esa matemática del verbo; o que una serie de palabras ya oscura —agua, cilantro, Rulfo, junio y las alondras— le duele sin saber por qu‚.Pero bueno, dejemos esto aquí, no quiero parecerme a esos prestidigitadores de la enumeración que relacionan sin sobresalto alguno a Homero con Macedonio Fernández, al cristianismo con el racionalismo, a Joyce con el agua, a la lógica moderna con el sentido común, a Ava Gardner con Teresa de Calcuta, a Marcel Schwob con la Historia, a Poe con la novela negra, a Demóstenes con Reagan, a los tabloides con el Cantar de los cantares, al estructuralismo con la crítica, a Roma con la Meca, a la Meca con la Ceca y a la novela dominicana con la literatura.Todo comenzó con los dolores de cabeza que fueron llegando como unos golpecitos sordos y lejanos, y crecieron hasta alcanzar el estruendo de una cantaleta interior, una ópera de cámara y un despertador neumático reunidos, mas no recuerdo cuándo advertí por primera vez que estaba perdiendo la memoria —hasta el olvido puede ser materia de olvido. Recuerdo, sí, cómo comenzó: las tildes de algunas palabras, los exponentes de los números, las comas de las frases, los nombres de pequeños accidentes geográficos, los minutos de las horas de las citas y la cifra de las unidades de las fechas históricas fueron las primeras formas que se sumieron en ese triste crepúsculo de la inteligencia. Pensé que eran secuelas del alcohol, estimulante del que había abusado bastante en los últimos años, o de la marihuana, arbusto del que me fumé varias hectáreas en mi enmarañada juventud, pero los electros y las fantasmagóricas placas de los médicos —Dios no nos falte con ellos— no revelaron nada. Fisiológicamente mi cerebro estaba perfecto. No quise ir al psicólogo. Si el psiquiatra es un Quijote despedazado por los molinos de viento, el psicólogo es Sancho tropezando con la sombra de esos molinos.Un día descubrí que los datos que olvidaba no quedaban borrados de una manera completa sino como ruñidos parcialmente. Y una noche en que estaba dedicado a la lectura aprovechando el silencio de las "altas horas" como dicen los bardos, me pareció escuchar desde las profundidades del cerebro un crunch-crunch-crunch goloso. De pronto lo vi claro. ¡Un gusano me estaba devorando las neuronas! No pasaba un día sin que me percatara de algún olvido oneroso: el libro exacto en que había escondido una suma importante; el capítulo en que Sancho desface salomónicamente los entuertos de la Ínsula Barataria; ciertos elementales y queridos algoritmos; el sabor de una fruta escasa; la gracia de montar en bicicleta; el eco de la voz de una mujer; el ya lejano rostro del abuelo.Dije que tuve la sensación de tener ruñida la memoria y así era, literalmente hablando. El olvido es un fenómeno de carácter continuo, no discreto,1 es decir que los seres humanos olvidan todo un verso, el nombre de un autor, un compromiso, tomarse la pastilla, no fracciones de estos sucesos, como era mi caso. Olvidaba un pedazo del apellido de un amigo cercano, el objeto de una cita, una fracción de hemistiquio, el agua de la pastilla, y con frecuencia la palabra final de las frases que lograba recordar estaba roída con descaro.Por supuesto que me abstuve de comentar con nadie la hipótesis de los gusanos en el cerebro (ya es bastante vergonzoso llevarlos en el estómago) pero fui capaz de demostrarla con rigor: transcribí a máquina sobre papel carta un soneto en versos alejandrinos que se me estaba desdibujando. Recordaba todo el primer verso, doce sílabas del segundo, diez y media del tercero, ocho del cuarto y así hasta el último, del que sólo recordaba dos sílabas átonas. Parecía un caligrama sesgado, como si el erudito bicho (porque luego descubrí que era uno solo) se hubiese propuesto devorar el texto siguiendo maniáticamente la diagonal de la página. Puedo asumir que el lector coincidirá conmigo en que el olvido sigue siempre trayectorias quebradas, irregulares, y que la posibilidad de que esa trayectoria sea una recta perfecta y prolongada es muy remota.Además de geómetra el bicho era esteta. Devoraba con avidez poemas, ensayos y canciones, los rumiaba días, semanas, para escoger al cabo —como un frugalgourmet, como el más quisquilloso antólogo— el mejor verso, una paradoja rutilante del ensayo, la frase más feliz de la canción, y vomitar el resto, que luego aparecía por allí en algún recodo de las circunvoluciones de mi ruñido cerebro en montoncitos ininteligibles de letras, claves y notas.De todas las expresiones numéricas que guardaba mi cerebro (y no eran pocas) su favorita era la fórmula de Euler,
ep i + 1 = 0,que es considerada la más bella de las matemáticas porque reúne con brevedad y sencillez cinco famosas entidades: p, cero, e —la base de los logaritmos naturales—,i —la unidad de los números imaginarios— y el uno, la de los reales. Ahí está todo. Le gustaba tanto que en vez de ruñirla la lamía —como hace el niño con el chocolatín para que no se le acabe.Si en un principio los estragos del gusano afectaron principalmente mi vida intelectual, pronto sus efectos se extendieron a los más elementales actos de la vida diaria. A veces se me olvidaba caminar en mitad de un paso y me quedaba con un pie suspendido en el aire ante la mirada compasiva de los transeúntes. Una amiga muy bella, pobrecita, también resultó afectada. Un día le mandé un fax a la oficina: "sueño con una fiesta para dos / con vino, velas, música y vos". Por la noche vino a mi apartamento. La recuerdo en el umbral de la puerta con su rostro de virgen fatal enmarcado entre dos botellas de su vino favorito —su sonrisa encendía chispas en el oscuro licor— y el blanco cuerpazo de insomnio ceñido por un traje alto de seda turquesa —escotado, de tiritas, insoportable. Conversamos primero de temas neutros, como dos animales exactos que caminan en círculos sigilosos esperando un parpadeo del otro para saltarle a la yugular. Yo salté primero, la toqué con rudeza y sin palabras, mirándola fríamente a los ojos. Avergonzada, protestó débilmente. Entonces le susurré ternuras obscenas, estruje la seda, besé sus hombros y despedacé los encajes, y cuando la tenía ya lúbrica, desnuda y paroxa se me olvidó de qué se trataba la cosa y no pude entender qué significaban sus jadeos, lágrimas, insultos y mordiscos. No me lo perdonó nunca.Otra noche sentí que una mano poderosa me apretaba la garganta. Desperté congestionado. ¡Se me había olvidado respirar! Al día siguiente decidí cortar por lo sano. Suprimirme. Reflexioné largo sobre el método. Había que escoger el más seguro para no ir a fallar y añadir a mis problemas de memoria la ceguera, la sordera o la invalidez. Un amigo, un valiente teórico del tema, me aconsejó la tina romana. "Es simple —me dijo—. Te sumerges en la tina, que habrás llenado previamente con agua tibia, te cortas las venas y te vas sumiendo en un leve sopor. Es como flotar; indoloro y efectivo. Era el método preferido por los patricios en desgracia". Sonaba atractivo pero rechacé su consejo porque es un método espantosamente lento. Tiene uno demasiado tiempo para arrepentirse y salir corriendo para la clínica manchándolo todo, salpicando el resto y exponiéndose a que lo comparen con alguna malhadada actriz de televisión.Los venenos me atraían. Hay unos comprobadamente letales y vienen con sabor a frutas. Fueron muy literarios en otros tiempos pero ahora son propios de estratos deprimidos, y lo más probable es que uno no aguante los últimos retorcijones, grite, y acuda algún entrometido que lo salve. Luego el chisme, la compasión. No faltará quien compare tu caso con el de un conocido actor de reparto de fotonovelas. ¡Además los vermes! La asquerosa idea de que a mi muerte no sólo el cerebro sino todo mi cuerpo sería pasto de gusanos, me desalentaba."Los médicos no fallan —me dijo un viejito cínico—, visita uno". No seguí su consejo porque desconfío de ese gremio, como habrán notado. Siempre hacen todo al revés. Si matan al que quiere vivir, entonces por crasa simetría deben salvar a quien quiere morir.Al fin me decidí por el procedimiento clásico, un tiro. La perspectiva de terminar mis días propinándome un estruendo cerca del oído no me atraía —sufro de fobia al ruido— pero mi armero de cabecera me garantizó un silenciador absoluto. "Te puedes matar en la alcoba sin despertar a tu mujer, tú sabes, ellas lo complican todo", me aconsejó Alexis, un profesional consciente de que la principal preocupación de los suicidas es la familia, el dolor que se causa, la indefensión en que se la deja. Tal vez por esto me aconsejó una bomba. Era costosa pero resolvía todos los problemas de una vez: el dolor, la indefensión, etc. Era un loco, claro, de modo que le compré el silenciador, arreglé mis asuntos y fijé la fecha. El día señalado tomé una habitación de hotel, saqué el arma, me la llevé a la sien y... ¡Zas! Se me olvidó a qué iba y qué hacía yo en un hotel con ese artefacto en la mano, y regresé a mi casa perplejo y estúpidamente feliz.Concluí que era tiempo de tomar un vermífugo. ¡Había que matarlo a él, no a mí! (la cobardía es la musa de la inteligencia). Era algo tan sencillo que no me explico cómo se me había pasado. Así somos los suicidas, ilógicos, obsesos, condenados a errar en círculos hipnóticos, incapaces de optar por la tangente de la salvación presos de una fatalidad centrípeta.El farmaceuta me recomendó un vermífugo caro. "Es lo último", me dijo y yo creí advertir en esas palabras un sentido grave y premonitorio. Lo tomé con aplicación durante quince días sin resultado. Doblé la dosis y logré arruinarle el apetito. (Algo es algo, como dice la irrefutable tautología popular, que nunca erra porque jamás apunta). Y si bien no fue capaz de devorar más información, aún podía rebujarla: arruinaba la ortografía de documentos importantes, trastocaba los números telefónicos, y con frecuencia invertía la secuencia lógica de los actos cotidianos, de manera que yo terminaba poniendo los huevos en la estufa antes de colocar la sartén, vistiéndome para bañarme, cepillándome antes de comer, poniéndome las medias sobre los zapatos. Era exasperante. En el trabajo... ¿De qué hablábamos? En fin, lo cierto fue que un día, ya desesperado, me tomé un vermicida para caballos. Sabía a fuego con enjundia, me provocó gastritis y una jaqueca que me puso a llorar pero le hizo mella porque en la noche lo sentí revolcarse por toda la corteza superior. Calculé que podía matarlo con un par de tomas, sólo que no estaba muy seguro de sobrevivirlo. Por lo pronto el animal se asiló astutamente en el hipotálamo, central cibernética del cerebro. Como quien dice: "Nos vamos a hacer pasito, ¿verdad?".No todo era negativo. En la época dorada de su voracidad había ingerido mucha información inservible, "cucarachas" que tiene uno en la cabeza ocupando valiososbytes: literatura neoclásica, filosofía moderna, una frase insulsa de un fulano intonso y que por alguna sinrazón se ha quedado grabada en la memoria, noticias de las revistas del corazón, narrativa española, literatura europea del siglo XVIII, poesía latinoamericana del XIX, nobeles, dramas de Echegaray, memorias de prohombres, un crepúsculo mediocre que se resiste a borrarse, el número telefónico de una excuya fealdad aún me avergüenza, el sabor de la Emulsión de Scott, una escena de tango que vuelve una y otra vez, versos de Nicolás Guillén y sernadas de Ramón Gómez asidas como garrapatas a una neurona zonza. A veces me hacía cometer lapsos certeros, como sucedió con una adolescente tentadora cuya sonrisa estaba nublada por una empalizada de brakes y a quien le dije un día, arrebatado, queriendo exaltar sus besos inolvidables, "¡Tu recuerdo será inoxidable!".Entonces decidí enfrentarlo psicológicamente. Me dediqué a coleccionar fragmentos literarios donde los gusanos aparecen como alegoría de todo lo despreciable y repugnante, y en las mañanas le recitaba la creciente y mórbida colección. Hasta inventé un símil para referirme a ese retorcido proceso que convierte el vigor y la belleza de la juventud en decrépita vejez. "El hombre padece una metamorfosis invertida —escribí— que de la prodigiosa mariposa de la mañana hace el viscoso gusano de la tarde". Le leía trozos selectos de Kafka y Cioran, y "gusano" se me volvió un adjetivo comodín que usaba casi indiscriminadamente para calificar sujetos abominables y sucesos ingratos.Para mi sorpresa, nada de esto lo afectó. Al contrario, lo noté especialmente animado y de buen comer. Entonces cambié de táctica. No volví a leer nada de Proust ni de Durrell, que le encantaban, y me enfrasqué en los peores fárragos de la literatura clásica, amén de códigos, minutas, directorios telefónicos, libros de superación personal, Lewis Carroll, el Guinnes book, tablas de logaritmos, sonetos de Shakespeare, revistas culturales y poesía centroamericana, amén de los ensayos de Bachelard, Bajtín, Paz, Fuentes, Donoso, los dos Vargas, etc. Todo fue en vano, el bicho no se inmutó y hasta encontró infinidad de perlas entre toda esa hojarasca que me hicieron dudar del juicio que me había formado de la obra de algunos autores. Además era inútil sitiarlo porque yo mismo me había encargado de surtirle bien la despensa en casi cincuenta años de aplicada lectura. Sentí envidia de esa criatura exenta de afanes vulgares, que no veía televisión ni tenía que sacar a pasear el perro ni hacerle la venia a notables nulidades ni sacrificar buena parte de su tiempo en un trabajo mediocre para sobrevivir, cuya vida estaba consagrada por entero a la ciencia pura y al arte, que no tenía que ocuparse del manejo de los cacharros de la tecnología, que usufructuaba olímpicamente de mis desvelos, cuyo oficio era mucho más civilizado que el mío puesto que mientras yo tenía que leer mucha basura él sólo leía y releía fragmentos escogidos, y podía demorarse en un párrafo, regodearse en una frase, acariciar recuerdos ya perdidos, amontonados en la trastienda del inconsciente, quizá volver a sentir la hierba, el rayo de sol que se filtraba entre los cabellos de una niña haciéndome entrecerrar los ojos en una vacación remota y casi inocente.De pronto comprendí mi ingenuidad. Era inútil todo lo que intentara porque nadie conocía mejor que él mis pensamientos. Era probable que los conociera primero que yo... ¡Incluso que los manipulara! Este descubrimiento me derrumbó. Me sentí impotente. Violado. La eventualidad de ser un títere, una marioneta manipulada por un gusano, me sumió en una depresión rabiosa, ya no me atrevía ni a pensar, la paranoia me estaba paralizando, llegué hasta contemplar la posibilidad de consultar un psicólogo, ¡cómo estaría! Volví a rumiar la idea del suicidio. Pensé volarme los sesos con una 9 mm que nos desintegrara a los dos de una buena vez, quise ahorcarme, guillotinarme, la cabeza se me volvió el objetivo, el bunker del enemigo.Un hecho providencial me salvó. Descubrí que dormía doce minutos exactos cada tres horas. Su frenética actividad lo obligaba a descansar varias veces al día, siempre durante doce minutos exactos, intervalos que aproveché para tramar el plan —que era simple, inducirlo a abandonar mi caja craneana.El primer paso fue irme a la casa del páramo, errar por esos parajes lunares, descender por el cañón empapándome de verde y agua, de sol y pájaros, pateando bolas de cagajón seco y aplastando hormigas grandes como grillos, robando frutos de arbustos indiferentes, aspirando el olor a humus y arcilla roja, escalando las escarpadas laderas del cañón para regalarme al fin la panorámica y tirarme boca arriba en la hierba sin pensar en nada ni en nadie. No encendí radio ni televisor en quince días. Cenaba con los peones en la cocina y me quedaba con ellos allí, en torno al rescoldo del fogón, oyéndolos comentar las faenas de las últimas jornadas —la vaca pintada se había desbarrancado; el gavión había resistido la primera crecida del río; la cebolla estaba bonita—, y preparando las de los días siguientes. A veces hablaban de amores, crímenes y aparecidos, pero siempre se acostaban temprano y me dejaban luchando contra la tentación de abrir los libros, fumando como un condenado por los corredores hasta la medianoche, cuando me metía a la cama y lograba dormir gracias al cansancio y al arrullo del río.La semana siguiente la dediqué a la música. Me levantaba tarde, abría la ventana y el ruido de los pestillos provocaba la aparición casi inmediata de una taza de café humeante sostenida por una criatura diminuta de ojos grandes y limpios, pestañas indias y mejillas chapeadas; daba vueltas (no concibo la vida sin un buen número de vueltas inútiles por ahí) y si hacía sol me bañaba en la ducha del patio interior; si no, esperaba que saliera y si no salía no me bañaba. Desayunaba, me sentaba en la mecedora del extremo del corredor, el mirador que domina el fértil y laborioso Cañón de Tenerife, y escuchaba a Mozart, Dvorak, Vivaldi, Kítaro, en especial las composiciones suyas que asociamos con la naturaleza en virtud de tácitas convenciones semióticas que identifican los movimientos rápidos y predominio de notas agudas (por ejemplo) con la alegría y la primavera, y los lentos y graves con las tempestades del alma o del cielo. El bicho debía estar perplejo porque no se movía, ni devoraba ni trastocaba nada. Quizá habían llegado a su nariz ráfagas de verde y sol, y sus miopes ojitos, que sólo habrían visto penumbras rojizas, ya presentían paisajes de neblina, rocas, viento, escarcha y frailejón.La semana siguiente la dediqué a la lectura de textos bucólicos: Las geórgicas, Por el camino de Swann, María, Morada al sur, Hojas de hierba, hasta que el bicho no pudo más y se asomó. Caminaba por la cuchilla de la cordillera cuando sentí un hormigueo en el oído derecho. Me detuve. Sentí que asomó la cabeza. Era muy pequeña para poder agarrarla. Esperé (sudaba). Arrumó sus anillos posteriores, estiró los anteriores y sacó la mitad del cuerpo, lo que aún no era suficiente. Yo estaba paralizado, no me atrevía ni a respirar, un movimiento en falso y el bicho se espantaría. Era probable que saliera un poco más y entonces sería fácil agarrarlo. También podía suceder que, satisfecha su curiosidad, quizá desencantado del yermo paraje, ¡regresara a su bien surtida neuroteca para siempre! Esta posibilidad me aterró tanto que mandé la mano instintivamente abandonando toda precaución, lo agarré de la cabeza y jalé. Tenía 3 centímetros de largo y el aspecto típico de un intelectual. Era flaco, pálido y cabezón. Pensé destriparlo ahí mismo pero algo me contuvo. Quizá el pensar que en esa cabecita frágil que latía asustada entre el índice y el pulgar de mi mano derecha estaba ahora una parte considerable de mi base de datos fue lo que me detuvo. Quizá ya lo consideraba una parte de mí. Busqué una lupa y lo examiné. Su cuerpo era joven, esbelto y de una transparencia didáctica pero su cabeza estaba muy arrugada y en sus ojos brillaba una inteligencia que me aterró. Lo metí en un pequeño cilindro de plástico transparente, lo tapé bien, le hice orificios de ventilación, lo guardé con llave en la gaveta de la mesa en que escribo y esa noche dormí tranquilo por primera vez en mucho tiempo.La tranquilidad, cualquiera lo sabe, es un desarreglo nervioso que no puede durar mucho tiempo. En los días siguientes noté que mi memoria y mi capacidad de análisis habían empeorado. Me sentí mucho más estúpido que de costumbre. (He dicho que soy culto, no inteligente). Antes, cuando el bicho anidaba en mi cabeza, me sucedía que de pronto recordaba sucesos que había olvidado por completo, que estaban definitivamente perdidos, y todo era porque él, harto ya de esa información, la había desechado y volvía a pertenecerme. Otras veces ocurría que alguna de mis neuronas entraba en sinapsis con su cabecita, operación que se establecía por el contacto de antenas y dentritas, y yo podía utilizar su información. También podía pasar que, movido por la piedad o la vergüenza, me ayudara con mis investigaciones. Trataré de explicarme.El proceso de recordar siempre me fascinó. ¿Cómo recordamos voluntariamente? ¿Cómo buscamos sin fichero, Internet, guías ni códigos un dato rebujado en la memoria? Vamos por la calle, nos cruzamos con miles de personas cuyos rostros pasan por nuestra retina sin romperla ni alarmarla. De repente uno de ellos dispara la alarma. En fracciones de segundo el cerebro ha encontrado en su archivo ese rostro y nos grita: ¡Yo conozco esa persona! ¿Dónde la he visto? Por supuesto no es un amigo ni una celebridad, es un rostro archivado de alguna manera en algún rincón de la memoria. Los esfuerzos que hacemos por recordar son vanos porque carecemos de método para hacerlo. El único "método" que empleamos es una especie de pujo mental acompañado de sudación, ansiedad, neurosis y mordida de lengua, comida de uña, tamborileo de dedos o algún tic equivalente. No tenemos clasificados los rostros por fechas, razas, eventos, fisonomías ni orden alfabético —orden que, por otro lado, de nada serviría en este caso. Resignados, aunque "picados", seguimos nuestro camino. Lo que ignoramos es que este pique es un reto para nuestro cerebro, quien lanza un haz de avisados bibliotecarios hacia la memoria a frenéticas velocidades, como un ejército riguroso que revisara una ciudad casa por casa en busca de un personaje. El cerebro parece entonces una ciudad negra rasgada aquí y allá por súbitos diamantes.Nosotros, entre tanto, seguimos caminando, pensando en otra cosa —no todos los bibliotecarios están comprometidos en la pesquisa— y hasta nos olvidamos del asunto. De pronto, ¡zas! ¡Claro, fue en la fiesta de Claudia! Así es como recuerda usted, señor lector, y así recordaba también yo antes del bicho, porque después de él el recuerdo, el zas, me llegaba con un informe exhaustivo del dueño del rostro, de Claudia y de todos los invitados, y esto, es obvio, sólo le sucede a quien tenga la desgracia de tener un gusano sabio en la testa.Esos tiempos habían quedado atrás. Ahora recordaba como cualquier mortal —un poco peor, para ser exactos, pues ya no había sinapsis ni hallazgos repentinos ni lapsos por el estilo de "¡Tus besos inoxidables!"; mis asociaciones y metáforas daban grima, y tal vez no hubiere ya, tampoco, el apagón providencial que me salvara del próximo pistoletazo. Además estaba ese vacío allí, el no-bicho, algo como ese hueco en el alma que deja un amigo muerto. Porque, ¿cómo no simpatizar con una criatura que ama a Durrell, Proust y la fórmula de Euler en un mundo famosamente vano, en medio de una especie vertiginosa que corre hacia ninguna parte, cuyas opiniones están dictadas por los noticieros como en cualquier opereta de ficción, cuya fe no es sagrada, cuyas pasiones son lánguidas, su ética amorfa y su becerro oro goldfille? ¿Cómo no asombrarse de los hallazgos que él hacía en libros que yo había recorrido sin hallar absolutamente nada? ¿Cómo no agradecer esa mano crítica que separaba con precisión el oro de la escoria, que no temblaba al censurar un antiguo ni dudaba para aplaudir un contemporáneo?Lo cierto es que un día que llegué a la casa con unas copas, me encontré de pronto llorando con el cilindro en la mano, confiándole mis cuitas al gusano sabio. Lo saqué de su prisión, lo contemplé con el amor que inspiran la inteligencia y la fragilidad de los insectos, esos pites inocentes y prodigiosos, y lo puse con cuidado en el pabellón de la oreja derecha —no fuera a caerse y sufrir un traumatismo cerebral—. El bicho pasó de inmediato a su gabinete, no sin antes limpiarse las patitas en el umbral, acto que me estremeció de ternura y cosquillitas.Las cosas han vuelto a la "normalidad". Aunque mi amnesia empeora, las sinapsis son cada vez más frecuentes y de mejor calidad. Y si bien mi ruñido cerebro es menor cada día, el suyo crece y sus razonamientos son muy buenos porque no están entorpecidos por prejuicios de ninguna clase ni por el necio narciso de la especie humana. Quizá es él quien me dicta estas líneas.

1. Uso estos adjetivos en su acepción matemática en virtud de su pertinencia. Si el lector es por desgracia analfanumérico, como sucede siempre con los buenos lectores, le ruego acepte desde ya mis disculpas

miércoles, 26 de mayo de 2010

lunes, 24 de mayo de 2010

Entrada corta de lunes en la mañana.


He descubierto que el amor fallido me deja la boca llena.....
llena de palabras que no pude decir y de besos que no alcancé a dar. Me salen de las vísceras un montón de discursos, de emociones, de confesiones y afectos que ascienden por mi garganta, pasan rozando mi lengua y se disponen a salir a borbotones por mi enamorada boca cuando, de repente, me doy cuenta que el objeto... o más bien, el sujeto de mi amor ya no está, se ha ido...por x o y razón ya no se encuentra disponible para mí, ya no es todo oídos, ya no responde. Y entonces, como dije al principio, me queda la boca llena y ¡es un encarte!
A veces me da por desaparecer la evidencia del "fracaso"...y entonces trago....trago rápidamente...tan rápidamente que más de una vez me he atragantado.
Otras veces no quiero tragarme nada y opto por vomitar algún escrito con todas esas palabras estancadas dentro de mis cachetes....afuera, afuera todo....escupo hasta la última letra y me siento un poco mejor.
En ciertas ocasiones no quiero ni tragar ni botarlas y entonces dejo todo ahí, quieto dentro de mi boca. Y las palabras se empiezan a poner blanditas y malucas....y los besos se tornan insípidos. Todo se vuelve un amasijo de sabor extraño y termino enferma de melancolía.
Ahhh
Es una sensación bien extraña,
la que deja el amor muerto en la boca;
causa siempre un cosquilleo en la lengua
y un aliento con olor a derrota.


D
24/5/10

lunes, 17 de mayo de 2010

Y es que...


...Definitivamente nadie sabe para quién trabaja...

.

3 canciones para escuchar con los ojos bien abiertos





3 canciones para escuchar con los ojos cerrados







Sería bueno que aquellos que se pasan por acá dejaran sus sugerencias de canciones para escuchar con los ojos cerrados :)

sábado, 15 de mayo de 2010

"Tengo que aprender a fingir más"

En mis lágrimas se reflejan varias caras...es esta una tristeza con más de una voz. Una tristeza de múltiples sabores, de distintas épocas. Y sí...lloro mientras escribo...¿y qué?...tengo que detenerme mientras tecleo para pasarme las manos por la cara...para ahogar los sollozos, para ocultarme de la luz de la pantalla, para alejar la frialdad de los recuerdos....¡como si eso fuera posible! como si realmente existiese la posibilidad de indultarlos en momentos como este.
No, en momentos así quiero que sepan que los culpo, de cada agüjero...de cada dolor...del desasosiego, de la ira y los destrozos. Los culpo...e insisto en la injusticia...en su falta de pantalones, de compromiso, de seriedad. Recuerdo las palabras....todas tan bien dichas y tan mal hechas...todas tan de doble filo..."evaporadizas", una lástima.
Son las sensaciones en las puntas de mis dedos...en la punta de mi lengua. Son las ilusiones con las que jugaron, en las que se pararon sin reparo y de la manera más cruel. Son sus ínfulas, sus fingidas frustraciones, sus intenciones malvadas disfrazadas de interés.
Son mis máscaras....y jugar a mantenerlas se torna insoportable a veces. Es mi infantil ingenuidad y mi fe en las segundas, las terceras, las cuartas oportunidades ¡qué tonta!
Y es mi almohada salada...y mis mejillas resecas y mi regazo mojado por mi lluvia, por mi sufrimiento hecho líquido.
Y las canciones...que están ahí para consolar...para empeorar...para inspirar y bloquear y enamorar y odiar y bailar y cantar y analizar y olvidar y a la mierda...que hay momentos en que ni la música penetra...y atrás todo y todos.
Bahh
Y nacen rencores que duran lo que una mariposa. Y, tarde o temprano, vuelve el silencio...y regresa la tranquilidad...y se me pierden los gritos...y se me secan los ojos..y se me entibia la voz de la conciencia.
Y entonces vuelvo a dar gracias por los instantes, por haber tenido la oportunidad de "conocerlos" de un modo u otro.
De nuevo me hago la loca y pretendo recordar únicamente aquello bueno que dejaron, que enseñaron, que tocaron, que dijeron, que callaron, que
des-per-ta-ron (mientraslesdiolagana)...y en fin.
Ahh...al menos es una tristeza productiva...al menos me hace explotar, temblar, mover.
Ya ....no es más....para ustedes va esta entrada.
Espero que se den por aludidos.


D
15/5/10

viernes, 14 de mayo de 2010

Great






Soy afortunada.
Me siento bien.
Estoy contenta.
Me espera un buen fin de semana.








domingo, 9 de mayo de 2010

El viejo arte de extrañar






La foto de la mitad fue tomada de: http://www.flickr.com/photos/pequenasuricata/
Las otras dos no recuerdo de dónde :(

3 veces por semana

¿Candado? Sí gracias..que la idea es dejar todas las preocupaciones encerradas en el locker.
Me cambio, dejo el rol de doc en potencia entre el morral y me pongo algo más cómodo.
Y ahora, a pedalear...viaje al centro de Daniela...pedalea, pedalea un poco más...las piernas se mueven solas, duro...más duro...más rápido...hacia el interior, más y más profundamente hacia ese lugar sin materia y sin tiempo. Pum Pum Pum, vamos corazón, haz lo tuyo. Pedales que giran y giran sin parar, ideas que van y vienen al mismo ritmo. Angustias que se sudan por los poros. Agua, un poco de agua nunca cae mal. Listo. Ahora a levantar peso...con las manos, con los brazos, con los muslos, con las piernas, con la espalda. A sentir la energía de cada músculo, de cada fibra. A poner en orden lo de adentro mientras ejercito lo de afuera. A sentir como el cuerpo entero me lo agradece. Fuerza, fuerza, fuerza. Un poco más...mira como sí puedes...nota los resultados físicos y mentales, desquítate con tal o tal máquina. Traduce la rabia en resistencia, suda el miedo al fracaso, al presente-futuro. Jadea y saca por la boca la impotencia, las cotidianas injusticias. Estira....estira y abre los espacios necesarios para que se evapore por ellos el dolor. Cierra los ojos, respira profundo, escucha la música....disfruta el humano paisaje. Siéntete afortunada por las miradas furtivas. Sonríe.
Y sal....sal agotada, renovada, contenta.
¿Ves como sí es posible sacarle el tiempo?
¿Ves como sí puedes mantener una disciplina?
¿Te das cuenta de las múltiples bondades del gimnasio?
Cierro paréntesis. Hora de reencontrarse con la realidad.








D
9/5/10

jueves, 6 de mayo de 2010

Entrada bastarda

Tu tu tu.....¿por dónde empezar? ¿qué decir exactamente? ¿como plasmar el pegote cerebral?
A ver
Empiezo por confesar que aunque llevo 21 años viviendo conmigo misma, no me acostumbro y sigo asombrándome con la volatilidad del ánimo, flash flash flash de la alegría al llanto...3 2 1...de la más angustiante preocupación al estado de relajación más descarado. Indiferencia, interés total, alerta, ganas, témpano, ira, buen humor, humor de mierda, miedo, coraje, sinceridad, altanería, compasión, disciplina (poca más bien), dispersión [etece] Todas en la misma bolsa....varias en el mismo día...¿por qué no hago corto circuito carajo?....a veces realmente no me explico como el cerebrito no renuncia y queda como:



Una maravilla el cuerpo...y hablando de cuerpo...lo moví hasta el cansanció, lo llevé al extremo y resistió. Bailé, bailé, bailé sin parar en el concierto de Moby(1-2/5/10)...más o menos 8 horas sin descanso salté, giré, bajé, subí, sudé, reí, grité, dis-fru-té. ¡Qué buen concierto! ¡Qué buen after! Buena compañía, buen lugar, hermosa noche, buena vibra, buenas condiciones. Todo bien. Todo a favor.
Bogotá, Bogotá...sentimientos encontrados me despertaste esta vez. ¿Será que realmente abres las puertas o las tiras en la cara? ¿abres la mente o más bien la limitas? Los hijos propios y adoptados ¿los crías o malcrías? ¿los haces mejores personas o los envenenas? ayy
Eres bella, sin duda...y mágica...pero también peligrosa muy. Alerta.
El día a día...el día a día...el día a día...lleno de pequeñas revoluciones...de inocentes emancipaciones y también de retos personales, de miedos por afrontar, de auto-órdenes por obedecer. Y es que la disciplina es cosa seria y mi voluntad de puta a veces no me deja, no me deja concentrar, no cede, no estudia, no va, no llama....jajajaj parece que estuviera echando la culpa...qué va..lo acepto....me falta mano dura conmigo misma...ando esperando constantemente el susto, la decepción, la frustración, el golpe que me encarrile...que me haga decir "mierda...fue mi culpa...de ahora en adelante haré tal o tal cosa con juicio" pero ¡no llega! es más...a veces entre más suave la cojo, mejor me va (en lo que sea)...pero no me gusta, no me gusta tanta laxitud...tanta despreocupación. Públicamente me llamo al orden. Comuníquese y cúmplase.


Laaaaa....ya...no tengo más qué decir...cagada.
Cine: presente
Teatro: presente
Lectura: ausente
Escritura: regular
Ejercicio: presente

(Leheestadodiciendoamimamáquelaquieroyesoesunavance)

Hay algo que me tiene asombrada y realmente no sé qué pensar al respecto ni como tomar el asunto...asunto que no mencionaré pero es necesario (para mí) dejar constancia por escrito. El cambio ha sido radical....hmmm no sé...ya se me ocurrirá algo.

Dejo algunas fotos del concierto, dejo uno que otro beso en la boca y un par de abrazos (a quienes corresponda).

D
6/5/10






miércoles, 28 de abril de 2010

Esto me hizo reír hoy :)

"Algunas mujeres
al no encontrar un príncipe azul,
se conforman con el primer pitufo que encuentran"


Dejo el maravilloso blog de la autora: unahijadeputaconclase.blogspot.com

martes, 27 de abril de 2010

17 V




Sin siquiera saber tu nombre...
Te me enredas

S
o
b
r
e
R
u
e
d
a
s
.

Estereo Picnic 24/4/10 Bogotá















Oh ¡qué buen evento!...empezando por la buena compañía (thank you, Lucius...I had a great time with you), pasando por el día tan espectacular que hizo: frío y lluvia suave al principio, tímido sol que fue dejando la timidez al entrar la tarde, sencillo pero hermoso atardecer, una luna espectacular.... Ni hablar de la organización, un sitio bellísimo, alejado de la ciudad, muy bien decorado, playita, zona de juegos, feria, hippy market, zona de comidas y bebidas (costosas, eso sí), arte, sombrillas grandes, carpas, flores, manteles de cuadritos :P jajaja un éxito total. El stage grande, cómodo, techado, buen sonido, buenas luces. Y la música...ohhh la música: INCREÍBLE.
Las bandas de la tarde amenizaron el rato, la conversación, la observación (porque había mucha cosita pa mirar) y el "almuerzo" (gracias por los deliciosos sanduches, darling).
Alerta prendió motores, luego vino el Instituto Mexicano de Sonido y nos hizo parar (se iba calentando la cosa). Sale a escena Palenke Soul Tribe y me los gocé de principio a fin, Hall Effect no me mató...fue la excusa pa salir a comprar algo de ron y volver ligeramente alicorada (jejej) a ver tocar a Superlitio, buen toque también.
Matisyahu se tocó todo lo que conocía y lo que no.
Un rato largo estuvo dándole duro al asunto. No sé..es un ser un poco extraño pero muy agradable.
Bomba...oh Bomba, Bomba...qué conciertazo te has metido....todas las canciones que me gustan, una tras otra....no me dejaron respirar, ni descansar...bailé y canté con todas las ganas. ¡Excelente!
Y, finalmente, para rematar...los señores de 2 Many Dj's...muy bueno también pero desafortunadamente mi cabeza amenzaba con explotar y los pies ya no me daban pa brincar más así que sólo oí un par de cancioncitas y me escapé en busca de transporte que, al principio, parecía muy complicado pero al final todo conspiró a favor y la noche...o la madrugada más bien (porque eran alrededor de las 3 a.m) finalizó sin contratiempos.

Sin queja alguna del evento, no requisaron, no jodieron, no hubo peleas, ni retrasos....sólo buena energía y buenas cosas. Espero que el otro año salgan con un evento igual o mejor al que, sin duda, asistiré [100% recomendado]




















*Ninguna de las fotos de esta entrada fue tomada por mí jaja no recuerdo de qué páginas específicas las saqué pero si alguien reconoce alguna como suya no es sino que diga pa hacerle el respectivo reconocimiento.

jueves, 22 de abril de 2010

domingo, 18 de abril de 2010

AdazilohoclA

¿Y qué pretendes?
Es la saliva indeleble. Lo es.
Algo (o mucho) se queda. Siempre.
No lo dudes. No lo sufras.
Toma lo que sirva. Conserva aquello que te sea útil. Acepta la temporalidad.
Enjoy.
El beso es un vehículo....de la conciencia y la inconciencia...de lo espontáneo y lo premeditado.
Es.
Besa. Besa. Besa.
Transmite.
Que no se quede nada por decir. Que entre dientes, lenguas, babas, mordiscos, succiones y clandestinidades se confiese lo que se haya de confesar.
Sin tabú.
Sin culpas.
Sin remordimientos.
Sin verbales explicaciones.
Expresión de la más pura...de la más tradicional...de la más sincera.
Punto.
Punto.
Punto débil.


D
18/4/10





jueves, 15 de abril de 2010

No da espera

Sí que nos han dado palo con lo mismo pero el hecho de que ya lo sepamos, de que nos hayan metido el asunto hasta por las orejas y de que incluso se haya vuelto un cliché, no le resta validez a la idea ni tampoco significa que no sea de suma importancia recordarlo cada que podamos y ponerlo en práctica día a día.
Estoy hablando de aprovechar el instante, de la incertidumbre del minuto siguiente, de la fragilidad de la existencia.
Es que no hay cómo. Realmente no hay cómo estar seguros de que llegaremos vivos al año, al mes, al día siguiente, es más, ni siquiera podemos confiar en que seguiremos con vida dentro de una hora.
Nadie está exento de una enfermedad fatal, de ser víctima de un "desastre" natural, de un accidente, de una bala perdida.
Muchas veces llevamos nuestra existencia con total indiferencia frente a nuestra finitud, frente a nuestra fugacidad. Aplazamos una y otra vez la oportunidad para expresar un sentimiento, para pedir una disculpa, para enmendar un error y, lo que es peor aún, para alcanzar el bienestar.
Que llevo un año sin vacaciones/Que no me hablo con mi ____ desde hace 3 días/ Que esta semana no tengo ni un minuto para verte/ Que llevo 4 días sin dormir y sin comer bien por estudiar/ Que no tengo tiempo libre/ Que estoy que me reviento de preocupación porque tengo un parcial, una reunión, una entrega de lo que sea/Que fulanito me dejó y estoy hundida en la depresión. ETC.ETC.ETC.
NO es tan importante. Realmente no lo es.
Sale tu mamá en el carro, medio te despides (o no lo haces), a las dos cuadras se la lleva por delante una buseta. Fin de la relación.
Te matas estudiando los primeros 2 meses del semestre, al tercer mes descubres que tienes cáncer, SIDA, Lupus. Fin del semestre.
Sales apuradísimo al trabajo porque tu jefe va a molestarse mucho si vuelves a llegar tarde, vas de tanto afán que al cruzar la calle ni ves la moto. Ambas piernas fracturadas. Fin del empleo por un buen rato.
Te resbalas y caes mal: silla de ruedas. Fin del movimiento.
Te vas al fin de paseo y quedas debajo de una tractomula. Fin de tus oportunidades.
FinFinFin.
Créelo...está realmente a la vuelta de cualquier esquina y casi nunca otorga segundas oportunidades.
"¡Qué pereza, está lloviendo!"...ese podría ser el último aguacero que ves, esta podría ser la última tarde que ves con vida a ese familiar, ese amigo, esa persona que tanto estimas. No te diste gusto en todo el día, te la pasaste renegando y atormentándote por esto y aquello...en la cena te atragantas con un pedazo de carne, mueres asfixiado y ese amarguísimo día fue el último de tu existencia.
Tenaz.
Hay que hacer un esfuerzo consciente por sacarle el jugo a cada día,por más complicado que pinte, por más que las ganas falten. Hay que hacer lo posible por expresar las cosas a tiempo, por relajarse, por darse cuenta que lo que sea que nos esté robando la calma, no es tan importante ni trascendental como pensamos. No pongas el estudio ni el trabajo ni las cosas materiales por encima de las personas que amas. Replantea tus prioridades. Saca tiempo para ti, eso sí que es importante y necesario.
Es bien difícil mantener todo esto presente, al menos para mí aún lo es... por eso intento recordarlo cada mañana antes de "empezar el día" y me está dando buenos resultados. Me tomo el atrevimiento de aconsejárselo a cualquiera que haya leído hasta acá. Hagan el ensayo...que no trae sino cosas positivas.
D
15/4/10

miércoles, 14 de abril de 2010

domingo, 11 de abril de 2010

Recompensa


¡Oh!...confianza en mí misma
¿dónde mierda te has metido?
¿estarás bajo esa roca?
o ¿allá adentro en aquel nido?
¿Pasearás libre en la playa?
o ¿estarás en clima frío?
mi conciencia ya te extraña,
mi cabeza está hecha un lío.
Cuando faltas no me muevo,
se humedecen mis pestañas
siento náuseas y miedo
se retuercen mis entrañas.
Ven ya pronto que no puedo
continuar rifando culpas
ni mintiéndole a la gente
ni inventando más disculpas
Necesito tu presencia
en esta noche de agonía
Eres tú mi quintaesencia
mis cimientos, mi motor y mi alegría.



D
11/04/10

jueves, 8 de abril de 2010

Punto aparte




¡Cómo me gusta que me gustes y no hacer nada al respecto!...nada aparte de disfrutar, a "prudente" distancia, el infantil e inofensivo coqueteo.
Punto aparte.
¡Cuánto me marea esta relación de amor y odio que sostengo este semestre con mi carrera!
Punto aparte.
Me impresiona la solidez de los sentimientos, me entristece el estado de la chispa, te tengo paciencia, me tengo paciencia.
Punto aparte.
Respiro profundo.
Punto aparte.
¿Debería yo creer esas suposiciones? ¿Será posible que esta vez las apariencias no me engañen? ¿Podré yo estar a la altura de las circunstancias en caso de ser cierto? ¿O seré tan hija de puta como para salir corriendo justo en ese punto de corte tan fundamental en su vida? Espero que no. Sinceramente deseo permanecer.
Punto aparte.
No me gustan mis sueños ni mis "visiones" últimamente. Todas trágicas. Todas malas noticias. Todas miedo, ausencia, dolor, impotencia, todas al fin y al cabo inevitables. Damn.
Punto aparte.
LLevo casi un mes sin escribir....simplemente porque no tengo ganas...porque cada vez que entro acá me paso varios minutos mirando la pantalla blanca de "nueva entrada"...jugamos a hacer "un serio"...y ella siempre pierde...siempre acaba riéndose de mi ineptitud...de mi falta de imaginación..de mi escaces de eventos, ideas, opiniones (etc) dignas de ser mencionadas, plasmadas, compartidas. Como es buena perdedora se retira sin más y así terminan mis intentos de escritura.
Punto aparte.
Hoy aprendí varias cosas útiles y disfruté de buena compañía.
Punto aparte.
Cada vez quiero más a mi perro.
Punto aparte.
Mi adoradísima M compró un vestido en el que se ve preciosa. ¿Cuándo será que pueda expresarte correctamente lo mucho me enterneces y lo mucho te amo? Si sigo aplazando el asunto se me va a hacer tarde y no me lo perdonaré jamás.
Punto aparte.
Daniela burra. Daniela roca. Daniela necesita un par de cachetadas (parece ser).
Punto aparte.
Necesito bailar para marear la alegría, sudar el descontento y pisar la confusión. Necesito bailar hasta quedar vacía de afectos, de humores, de errores.
Punto aparte.
Me voy a dormir...definitivamente tengo el cerebro seco y chiquito...pero ahí está, para bien o para mal, la primera entrada de Don abril.
P
u
n
t
o
f
i
n
a
l
.

Foto tomada de: http://www.flickr.com/photos/pequenasuricata/2050726879/?addedcomment=1#comment72157623690856645

D.
8/4/10

lunes, 15 de marzo de 2010

Da igual

De repente tengo ganas de escribir. Bueno, "escribir" me queda grande...tengo más bien como ganas de teclear un rato...porque hace días no lo hago...porque hace días no tengo ganas...o tiempo...o cosas para decir..o todo junto...o nada. De repente tengo ganas de pedir perdón (algo que no es muy común en mí, he de aceptar). Siento que el tiempo ha hecho crecer rápidamente la maleza del olvido (ojo, el olvido del dolor no de los hechos...que esos no se olvidan jamás) y con esa agridulce hierba me hice un té y me supo a condescendencia ¿y qué? pero ¡si a eso me supo qué puedo hacer realmente! ¿mentirme a mí misma? já..puedo pensar en pocas cosas más ridículas que esa. Anyway ahí está el deseo....de disculparme...incluso sabiendo que no debería..o mejor dicho..que no hay por qué. Resumiendo, tengo la necesidad de pedir perdón por una ofensa que siento no haber cometido. Pedir perdón como de gula. Y ya no hablaré más al respecto.
Lunes de guerra mental...de reto personal...vencí en la mañana, empaté-perdí en la tarde. Me propongo dejarme emboscar por la noche. Todo bien...hoy no es día para discutir, para quemar combustibles de ningún tipo. No es día para beber...ni día para gritar.
Hace un rato salí con mi perro a caminar...lo hice un poco más feliz...me hice un poco más feliz.. con algo tan sencillo como una pequeña caminata, un atardecer naranjazul pastel, y una paleta brutal. Y ya...a veces son esa cosas "pendejas" las que hacen la diferencia en mi cotidianidad.
Te acabo de recordar y lo hice porque recordé las palabras de una conversación que tuvimos...una conversación más bien triste...[pero de tristezas no hablemos que ya ha sido más que suficiente]....recordé las palabras, las palabras me hicieron recordar la conversación, la conversación me llevó a la fuente: tu boca. Y tu boca está tan cerca de tus ojos que no pude evitar pensar en ellos. Te recordé...y no podría definir lo que siento al recordarte. Ya no. Volviendo a esa conversación...trataba más o menos sobre aquellas cosas que idealizamos...cosas futuras que en el momento pensamos que serán lo máximo, que serán la felicidad en pasta...y luego, una vez estamos en medio del momento, una vez "poseemos" lo que sea que tanto habíamos anhelado, por lo que tanto habíamos luchado y/o esperado....resulta que no se nos acelera lo suficiente el corazón...que la sonrisa no es tan amplia y la alegría no es tan absurda. ¿No se supone que esto me haría sentir supremamente bien? ¿No fue esto lo que siempre quise? ¿Por qué me siento así? o mejor dicho ¿por qué no me siento como pensé que me sentiría? ahhh los eternos e infantiles por qué(s). Ahí está.
He estado yendo estas últimas semanas a teatro y ¡qué buenas obras me han tocado!
I need money. Tengo 3 paseos en mente y sólo puedo costearme uno. Preocupante. Si tan solo...
¡Qué juicio! así no se puede...no se debe...espero con ansias los ardientes planes del destino.
MusicMusic....Moby: Dréname. Es justo y necesario.
Qué cantidad de basura...y Basura es lo que leo ahora...pero me siento mal al respecto...los libros de Faciolince no merecen ser mal leídos...no señor...lo acepto, no he podido dedicarle el tiempo ni la atención que se merece tan deliciosa lectura. La buena noticia es que tengo otros 3 buenos libros esperando por mí. Ya llega semana santa...ya me desquitaré. Y hablando de semana santa. Esperopoderdilatarmispupilas
Ay
}
Suficiente.

D
15/3/10


Volví a "editar" esta entrada sólo para vomitar virtualmente mi decepción patria. Fucking país de ciegossordomudosdesmemoriadosyconformistas. ¡Qué fracaso de votación! ¡Qué impotencia! ¡Vaya desperdicio!

domingo, 7 de marzo de 2010

aasjhkad


Quisiera dejar de oler sangre en todas partes y estar más bien oliendo los aromas de tus noches. Oliendo el silencio y las nubes. Nubes amarillas, rosadas, blancas, moradas y grises. Jugando a adivinar tus figuras, las del agua, las del cielo, las de la tierra. Descifrando las manchas de una vaca, las huellas de un caballo. Quisiera estar probando tus delicias directamente de la fábrica perfecta. Acariciando tus cortezas, revolcándome en tus hojas y en mi soledad y en la lectura sin pausas.
Sentir como el agua helada congela mi pudor y mis nostalgias. Permitirle a la arena juguetear entre mis dedos (esos dedos que con tanto amor besas TÚ). Y llorar y reír en el vacío. Y que sólo me escuchen los perros y los gatos y los grillos. Y cantar. Cantarle a tu oscuridad infinita. Y bailar. Bailar alrededor de una fogata en compañía.Quisiera no estar tan agujereada, no sentirme una persona-colador. Todo me atraviesa: la luz, los besos, el conocimiento, el tiempo, la amistad, la alegría. Todo se resbala últimamente de mis manos torpes y aporreadas. Estoy dispuesta a entregar el celular, el computador, mi familia, mi necesidad de ti, mis estudios, lo que pidan, lo que sea....con tal de un mediano exilio. Que no quiero jugar más a hacer equilibrio. Que no me da la gana de hacer buena cara. Que sólo unos pocos tienen derecho a preguntar. Que no quiero pensar en qué responder. Que simplemente quiero morderme la lengua y largarme.
¿Será mucho pedir?
Bah. Que mi felicidad en este momento es bien barata. Es mi desdicha la que está saliendo más cara de lo previsto. Y yo no pago la cuenta, ese es el gran problema, que yo no pago la cuenta. Pero el hecho de que no pague la cuenta no quiere decir que no esté pagando nada. Pago las consecuencias...y esta vez las consecuencias me están encogiendo, me están secando, paralizando la risa, los sesos, las piernas, las ganas. Y grave. Grave.
Y ya..pasaba solamente a estornudar. Que esta alergia existencial me tiene mal.

D
7/3/10

jueves, 4 de marzo de 2010

Danos en adopción de una buena vez



Tiembla.
Y entonces esto es mi casa. Ahora convertida en un montón de polvo, escombros, basura.Y entonces esto soy yo ahora: un racimito de pánico, dolor e incertidumbre.
Tiembla.
Ayer tenía otra vida, una que llevaba años construyendo. Y hoy todo es blanco, todo es negro.
Que se acabaron los huevos, la leche y la mantequilla (¡en esta casa nunca hay mercado!), que llegaron las facturas, que tengo un trabajo complícadisimo de la universidad, que presiento que voy a perder mi empleo, que subió el pasaje del bus, que hay un montón de platos sucios, que se dañó el televisor, que no tengo suficiente ropa, que tengo una cita médica en 3 días, que no me soporto a mi hermana, que hace demasiado calor...

Tiembla.
De repente ya no tengo nevera ni alacena ni alimento alguno, no tengo agua, no tengo luz, no tengo gas, no tengo baño, no tengo teléfono ni internet, la universidad quedó destruida, mi oficina quedó sepultada entre metros y metros de escombros, las calles se agrietaron y quedaron prácticamente intransitables, toda la vajilla se rompió, no quedó ni el rastro del televisor ni del i-Pod ni del computador, la ropa que tenía quedó reducida a trapos rotos y sucios, el médico que me atendería murió igual que mi hermana y en este momento no hay nada lo suficientemente caliente como para arrancarme de adentro este frío tan insoportable
Tiembla.
Y la terrible sacudida se lleva mis fotos, mis ahorros, mis libros, mis cuadros, mis cartas, mis cuadernos, mis muebles, mis certificados, mis papeles.
Tiembla
Y en cuestión de minutos no tengo nada. Nada aparte de lo que llevo puesto. Indocumentada, sin dinero, sin compañía, sin un plan.
Tiembla
¿Qué hacer? ¿A dónde ir? ¿Quién me ayuda? ¡Mierda!
Tiembla
Y a mi alrededor sólo hay lamentos, llantos, gritos, sangre, polvo, muertos, caos, caos, caos.
Tiembla
ambulancias, helicópteros, noticieros, periodistas, flash flash flash andáatomarlefotosatuputamadre
Tiembla
Me paro, me siento, camino, me detengo, abro los ojos, los cierro, grito, me callo.
Tiembla
El silencio me envuelve y me paraliza y pienso en la insignificancia de mis problemas de hace media hora, pienso que jamás envié ningún tipo de ayuda a las "víctimas" de ninguna catástrofe, pienso en mis seres queridos, pienso en lo injusto de mi situación ¿por qué a mí? ¿por qué aquí? ¿por qué ahora? ¿por qué? ¿por qué?
Tiembla
Es hora de asumir las consecuencias, es hora de aceptar que el verdadero poder lo ostenta la madre naturaleza por más mal herida que la tengamos, es hora ya de agachar la cabeza y reconocer que la cagamos feo. Servirá de poco, eso sí. Perdimos la oportunidad. No importa que lo sepamos, no importa cuántas veces ni cuán duro nos griten que si seguimos así el planeta en un par de años no aguantará más (no nos aguantará más). A la mayoría de la gente le importa un pito y la minoría conciente y desesperada por cambiar la situación no tiene ni la fuerza ni las herramientas, ni los recursos suficientes. Nada qué hacer..."pagarán justos por pecadores".
Bien merecida nos tendremos nuestra lenta y dolorosa destrucción.
En lo que a mí respecta, madre, sacúdete con ganas, explota, llora, estornuda, arde en fiebre.
Líbrate como sea del parasitismo humano.
No te valoramos, no te merecemos.
No lo pienses 2 veces.


D
4/3/10
Foto tomada de:
http://www.flickr.com/photos/davidbreso/3267398488/

lunes, 1 de marzo de 2010

Lina Marcela Muñoz Achinte


Cómo olvidar,
entre otras cosas,
tus 28
P
u
ñ
a
l
a
d
a
s