jueves, 29 de julio de 2010

Y es que me iba a arrepentir pero me arrepentí


Con que hasta sumercé ha sufrido "eso" en carne propia. Con que, definitivamente, uno termina por hacerse el pendejo con tal de conservar ciertos tesoros, ciertos "te adoro" tan especiales y sinceros que uno prefiere buscar una solución poco ortodoxa. Con que me gusta el arroz....y me gusta, por lo general, hechesito a fuego lento pero cuando me decido a poner la mesa y a servir los platos, se me pierde el tenedor o no aparece el invitado. Una maravilla. Con que este semestre dormiré poco y estudiaré mucho. Con que me recomiendas Libertad para viajar. Con que, una vez más, me estoy apuñalando solita y estoy decapitando torpemente otro de mis "gustos artísticos". Una lástima. Y lastima que no puedas, que no quieras o no dures. Y me encanta sentir esto...y como vez, una cosa "jala" pa un lado y otra cosa "jala" pa'l otro....porque así son estas cosas, caprichosas como ellas solas. Con que últimamente han decidido lanzarse al agua (sin mente) y, lamentablemente, se zambullen cuando el agua está muy fría...si acaso tibia..y así no se puede. Pero ¿qué más da?...si no ha vuelto a aparecer un clavadista digno de mi interés y mi calificación...y mi decepción y mi llanto...que hasta ese se reparte cuando es bien merecido..y mis respetos para aquellos que han logrado volverme una laguna. Que como vos no hay ninguna, y yo la quiero y la respeto. Con que closet, con que tatuajes, con que pacientes, con que farándula, con que psiquiatras...y cuatro patas que me acosan por salir a dar un paseo. Y mi romeo que me pierde y que me encuentra y es que soy yo la que ya perdió la cuenta y se despide por hoy. Me voy a dormir.

D
29/7/10

domingo, 25 de julio de 2010

*


Y bueno, acá vamos y vamos bien, supongo.
Se me acaba, una vez más, la dicha de las vacaciones...vacaciones más bien quietas y relajadas pero igual muy agradables, como siempre.
Al parecer no es un buen momento para muchas personas que aprecio y es una lástima porque la tristeza de los seres queridos suele ser contagiosa. Sinceramente espero que las cosas mejoren pronto.
Día de reconciliación, de acabar un libro, de buen comer, de limpieza, de decir adiós a la despreocupación más absoluta, día en que hubiera querido ____ te. Ya habrá tiempo.
Entro a sexto semestre, la cosa se va poniendo cada vez más interesante y más compleja pero vale la pena, seguro que sí. Espero empezar y acabar el semestre con una sonrisa y con la satisfacción de estar haciendo las cosas bien. Ah...y sin esta desconfianza, este miedo, esta inseguridad infantil. ¡Come on Dani!
Hoy vi un accidente de una motociclista que yacía inconsciente (o muerta) en medio de la calle y no he podido sacarme esa cara de la cabeza. ¿Cuándo será que yo pueda al menos ofrecer mi ayuda en una situación así?... pensar en eso siempre me da fuerzas y ganas de seguir, de afrontar los retos y sacrificios que implica estudiar medicina. En fin.
I feel good y la entrada es sólo por el registro porque últimamente no tengo como ganas de escribir.
Me voy a cine.


D
25/7/10

lunes, 19 de julio de 2010

Día de cambio

Digamos que hoy....me reciclé.
Esta entrada continuará

sábado, 17 de julio de 2010

Envenenas cada una de mis venas con tu amor.


Porque el nuestro es un amor distinto, aunque todos digan que su amor es un amor distinto, el nuestro lo es. El nuestro es un amor de iras, un amor de vicios, un amor de esperas. Y yo te espero y tú me esperas, nos damos tiempo, nos tenemos paciencia. Corregimos con cariñosas discusiones nuestros problemas, esos que a veces nos alejan, esos que a veces nos irritan, esos malditos que en ocasiones nos han llevado a ambos de la mano hacia el abismo del final, intentando convencernos de que ese es el mejor camino. Pendejos ellos, pierden el tiempo pues no es hora, no es ahora el instante de acabar con tanto amor. Amor de perros, amor de amigos, amor de amantes. Ese es el amor que tú me das, que yo te doy. Me has enseñado el verdadero significado de la palabra libertad dentro de una relación....que no es fingirla, que no es soportarla, que no se trata de dislocar la vista y los sentidos, que no es cuestión de hacerse el loco sino de entender, de comprender que nada en ti me pertenece y nada en mí te pertenece bajo título de propiedad. No. Somos libres de entregar y recibir cuanto queramos, cuanto podamos y no sólo de ti ni de mí, sino de los demás...de aquellos elegidos. Que yo, así quisiera, no tengo para ofrecerte todo lo que necesitas, ni tú tampoco posees todo lo que necesito yo. Y eso está bien, y eso es normal y no queda más que aceptarlo y vivir. Y se aprende con costras en las rodillas y dándole chance a las manecillas de girar y girar muchas veces. No hay de otra. Que a mí me gusta hacer de tripas corazón y arriesgarme porque, por lo general, vale la pena el susto y el esfuerzo. Y si hemos de hablar de esfuerzos, esfuerzos los que haces tú cada día, para hacerme un poquito más feliz, para abonar mis alegrías y desyerbar mis amarguras...esas que tan fácilmente se me trepan por los pies y por la espalda y que tú, una y otra vez, me arrancas con dulzura, sin reproches. A punta de besos regados y antojos cumplidos me devuelves la sonrisa...la serenidad toma forma de nuevo entre tus brazos y yo ya no sé qué más pedir. O sí sé qué más pedir pero decido marear un poco mi lógica, ahogar algunos de mis deseos, desnucar algunos de mis futuros para que no se interpongan entre nosotros. Porque unas por otras. Porque el amor es así, de sacrificios y caminos divididos, de incertidumbres y fracasos colectivos. ¿Y qué? ¿Y qué si a veces colapsamos ¿y qué si a veces no nos aguantamos ¿y qué si a ratos no nos devoramos? Es más fuerte que eso. Y ambos lo sabemos y ambos lo sentimos y por eso nos enamoramos una y otra y otra vez y por eso nos aferramos el uno al otro con tanta fuerza. Toma todo, toma todo que todo es para ti porque te lo has ganado a pulso, porque domesticaste pacientemente mi egoísmo salvaje y conquistaste mi confianza y te metiste en cada poro y me inundaste del sentimiento más sublime. Toma todo, amor. Toma todo.


D
17/7/10

lunes, 12 de julio de 2010

Hold me tonight


Hoy...

Me siento un poco rota por dentro
y un poco seca por fuera.
Por eso me voy a bañar
y a esperarte...



domingo, 11 de julio de 2010

¡Buen provecho!


"¡Yo no soy plato de segunda mesa de nadie!" escucha uno a veces por ahí.
¿Qué clase de posición es esa?
Ahh, ese delirio de grandeza que tenemos los seres humanos nos complica mucho la vida.
Es cínico ofenderse por ser el plato de segunda mesa de otro... sabiendo que todos hemos disfrutado haciendo de un paisano, nuestro segundo plato. No le demos tantas vueltas al asunto, a todos nos llega el turno y eso está bien.
Imagínense que únicamente hubiera "platos principales", que cada vez que uno se metiera con alguien, o alguien se metiera con uno, la relación estuviera obligatoriamente destinada a ser seria y duradera. No, no, no...¡qué pereza! y que idea más inviable.
Siempre con el cuentico de la autoestima y de que yo valgo mucho y de que fulanito no me merece y de que ese man sólo me quiere "gozar" o esa vieja es una perra porque después de besarme a mí, beso a mi amigo. Blá blá blá...Todo el tiempo oye uno cosas por ese estilo....pero ¿qué es la pendejada? ¿por qué se nos hace tan difícil entender que hay muchos tipos de relaciones, de platos?
Aceptémoslo, a veces somos el pasabocas de alguien y nos usan como para ir calentando motores...a veces somos el plato fuerte lo que, por lo general, quiere decir que somos la pareja estable de ese comensal....otras veces somos plato de segunda mesa, como dicen....y lo que busca el otro con uno NO es entablar una relación seria sino simplemente una calentura de duración indeterminada (Y acá vale la pena hacer un paréntesis pues en este tipo de situación uno por lo general sospecha que el otro va por lo que va pero muchas veces no pedimos aclaraciones o simplemente preferimos hacernos los locos y luego nos quejamos...¡es que no hay derecho!).
En ciertas ocasiones venimos siendo como una ensaladita y lo que nace es una relación nutritiva, generalmente corta y sin mucho compromiso... donde ambos saben cómo jugar y salir beneficiados. Y sí, queridos...de vez en cuando no somos sino el antojito de alguien más y, en ese caso, el otro (o la otra) únicamente ve en nosotros un irresistible postrecillo para consumir al instante, sin remordimiento, sin más ni más.
Y ojo...que todo lo que acabo de describir arriba aplica del lado contrario..me explico, así como somos pasabocasplatofuertesegundoplatoensaladaopostre de otros, así mismo hemos visto y tratado a los demás... para que nadie se las venga a dar de digno. Como dije, a todos nos llega el turno.
Vamos desempeñando diferentes papeles en el maravilloso banquete de las relaciones...un día comemos y al siguiente somos comidos. No hay razón para sentirse avergonzado ni menospreciado por ello. No hay que darle tantas vueltas.
Yo digo que demos rienda suelta a nuestros apetitos y que aprendamos a dejarnos apetecer sin tantas complicaciones.

¡Buen provecho!



D
11/7/10

A ti

A ti no vuelvo a escribirte ni una letra.
A ti quisiera no decirte nunca más que a veces te pienso... y a veces te extraño.
A ti necesito joderte un poco menos la vida y hacerte más feliz porque, si hay alguien que valga toda la pena y todo el esfuerzo, eres tú.
A ti, a ti y a ti.
Te a, te am, te amo.

D
11/7/10

martes, 6 de julio de 2010

Escribiré esta entrada cuando vuelva.

ñ
ñ
ñ
Bahh....ya no voy a escribir nada...basta con decir que, ese día, mi ánimo se parecía a esta canción.

domingo, 4 de julio de 2010

Llorarlo todo...pero llorarlo bien


Dejo un par de poemas de Oliverio Girondo. Llegué a él gracias a una película que acabo de ver y me gustó: El lado oscuro del corazón. Recomendada.



Llorar a lágrima viva...


Llorar a lágrima viva.
Llorar a chorros.
Llorar la digestión.
Llorar el sueño.
Llorar ante las puertas y los puertos.
Llorar de amabilidad y de amarillo.
Abrir las canillas, las compuertas del llanto.
Empaparnos el alma, la camiseta.
Inundar las veredas y los paseos,
y salvarnos, a nado, de nuestro llanto.
Asistir a los cursos de antropología, llorando.
Festejar los cumpleaños familiares, llorando.
Atravesar el África, llorando.
Llorar como un cacuy, como un cocodrilo...
si es verdad que los cacuíes y los cocodrilos
no dejan nunca de llorar.
Llorarlo todo, pero llorarlo bien.
Llorarlo con la nariz, con las rodillas.
Llorarlo por el ombligo, por la boca.
Llorar de amor, de hastío, de alegría.
Llorar de frac, de flato, de flacura.
Llorar improvisando, de memoria.
¡Llorar todo el insomnio y todo el día!



Poema 12

Se miran, se presienten, se desean,
se acarician, se besan, se desnudan,
se respiran, se acuestan, se olfatean,
se penetran, se chupan, se demudan,
se adormecen, se despiertan, se iluminan,
se codician, se palpan, se fascinan,
se mastican, se gustan, se babean,
se confunden, se acoplan, se disgregan,
se aletargan, fallecen, se reintegran,
se distienden, se enarcan, se menean,
se retuercen, se estiran, se caldean,
se estrangulan, se aprietan se estremecen,
se tantean, se juntan, desfallecen,
se repelen, se enervan, se apetecen,
se acometen, se enlazan, se entrechocan,
se agazapan, se apresan, se dislocan,
se perforan, se incrustan, se acribillan,
se remachan, se injertan, se atornillan,
se desmayan, reviven, resplandecen,
se contemplan, se inflaman, se enloquecen,
se derriten, se sueldan, se calcinan,
se desgarran, se muerden, se asesinan,
resucitan, se buscan, se refriegan,
se rehuyen, se evaden, y se entregan.

Los poemas los saqué de: http://amediavoz.com/girondo.htm
La foto es de Jimena Noreña

sábado, 3 de julio de 2010

Ehhh

Estando un poco ebria, un poco triste, un poco confundida y un poco satisfecha, me siento frente a esta pantalla a esperar que se me pase ligeramente el mareo (producto del endemoniado Frutiño con...) para poderme ir a dormir como es debido y necesario. La noche estuvo bien, la compañía estuvo bien pero este hipo de mierda que tengo no lo está...definitivamente no.
Paciencia Daniela...ya pasará...al igual que pasará esa nostalgia con orejas puntiagudas y ese deseo de encontar un detonante.
Calm down baby.
Realmente no tengo nada qué decir...me gustaría tener minutos en el celular para hacer un par de llamadas...pero no tengo...así de simple.
Me acostaré, muy a mi pesar...y únicamente ruego al cielo que espante los demonios de la migraña...que la cabeza no me palpite en la mañana... es todo lo que pido.
Good night.

miércoles, 30 de junio de 2010

BB PIN: WTF?

No tengo BlackBerry ni quiero tenerlo.

Desde que tengo uso de razón existe la televisión, el computador, el teléfono, las consolas de videojuegos....y desde muy pequeña me tocaron los celulares (muy paneludos pero ahí estaban), las cámaras digitales y el Internet (por mencionar sólo algunos "inventos"). Crecí rodeada de "avances de la tecnología", por un tiempo todos esos artilugios me fascinaron y traté de seguirles la pista pero honestamente la cosa se salió de control. ¿Por qué será que el ser humano siempre tiende a los malditos excesos? De repente se desató una avalancha tecnológica que arrasó con padres y abuelos, electrodomésticos y bolsillos, relaciones sociales, cultura, privacidades y voluntades.
Ahora a la semana de salir al mercado un nuevo celular, sacan otro que ofrece más dependencia al aparato y todos salen en estampida a comprarlo....para deshecharlo a los pocos días porque "salió uno mejor".
La televisión se convirtió en la lavadora de cerebros por excelencia, es increíble lo que los medios de comunicación han logrado hacerle a la mayoría de personas, sin importar su raza, procedencia, edad, profesión o credo....las han alienado por completo. Gran parte de los programas, novelas y canales de hoy en día son una porquería sin contenido ni conciencia social, ni norte ni nada. O estupidizan más para tener controlado el rebaño o encuentran la sucia manera de moldear mentes vulnerables a su antojo para que crean tal o tal cosa..para que sigan tal o cual tendencia y los primeros afectados ahí son los niños y los jóvenes que han crecido con mamá tv como modelo a seguir.
Cámaras....el asunto ha llegado hasta el punto de crear una cámara que sólo toma la foto cuando todos sonríen...¿así o menos espontáneo? Hasta la sonrisa nos controla ahora la tecnología ¿qué pasó con esas fotos donde uno, varios o todos salían haciendo caras graciosas involuntariamente? esas son las fotos que vale la pena conservar y volver a ver...esos son los recuerdos sinceros, limpios, reales. Las cámaras digitales han dado pie para que las memorias fotográficas sean cada vez más frías, falsas y artificiales. ¡Sonrían, recuerdos postizos para la posteridad!
Y ahora resulta que uno puede salir aporreado jugando videojuegos. Los han hecho tan "reales" que conozco personas que se han lesionado jugando, por ejemplo, wii. Ya no interesa salir a jugar béisbol, fútbol, tenis....ahora es más interesante sentarse toda la tarde frente a una pantalla a "darle virtualmente a la pelota". ¿Tiene esto sentido?
Del computador ni hablar...son cada vez más pequeños, más portátiles, más "prácticos"...cada vez tiene más poder para absorber la atención de su propietario, para lograr que éste desperdicie la mayor parte de su tiempo en solitario...haciendo poco o nada importante.
Y de todo lo que he mencionado me considero orgullosamente libre de las garras del hipnótico Señor Tv, dejé de ver televisón hace varios años ya. Me resistí todo lo que pude a tener celular y finalmente opté por el más sencillo y luego, cuando me lo robaron, opté por el segundo más sencillo (pues el primero ya no sale al mercado). Mi interés por los videojuegos se quedó estancado en el Súper Nintendo (y a mis papás les agradezco la regulación de uso que hicieron con aquel aparato). Cámara no tengo y en cuanto al computador, tengo uno de escritorio (nunca me han gustado los portátiles) pero he de confesar que frente a esta pantalla paso más tiempo del que debería y estoy haciendo un esfuerzo importante por cambiar esa situación. Afuera hay mucho por hacer, hemos olvidado y le hemos restado valor a muchas actividades por estar tan metidos en nuestras impersonales adquisiciones tecnológicas. Hay que sacarle de nuevo el tiempo y el gusto a las conversaciones reales, cara a cara....a los juegos no virtuales, a la cultura, a la lectura. Creo que realmente nos están vendiendo, de todas las formas posibles, dañinas y consumistas pseudonecesidades. Yo no necesito un pórtatil, no necesitó más Internet, no necesito una cámara que me obligue a sonreír ni necesito un BlackBerry.
BB PIN: WTF? Get a life!

D
30/6/10

domingo, 27 de junio de 2010

"Tanto le temés que al fin sucede..."

No sé ni qué pensar...¿será falta de atención a las señales? ¿tendré mi cuota extra de instinto animal? ¿habrá que tomar más en serio las "palpitaciones", el "sexto sentido" ?
Bah....de todas maneras nunca aprenderemos, nunca atenderemos...en el fondo encontramos consuelo en la inevitabilidad de las cosas, de los sucesos....porque así nos lavamos las culpas, nos sacudimos la responsabilidad... lo cual no está mal, supongo yo...pues, de lo contrario, enloqueceríamos a la primera tragedia presentida. En fin.
Tanto le temés que al fin sucede....y lo decís vos, Cerati...ahh Gustavo.... Cada cual con su costal y su desastre, loco. Parece que me llegó el turno...indirectamente...bahh ¡indirectamente a la mierda! si me duele en carne propia y es mi pellejo y el de los que amo el que se ve afectado.
Ay...mi adorado P, maravilloso ser, protector incansable. Ahora que los años te han puesto un ojo encima y que la vida no es tan compasiva a la hora de golpear, ¿qué pasará?
Es bien duro abrir los ojos. Hay verdades que cachetean sin misericordia. Una de ellas llega un día cualquiera en que te das cuenta que tus padres están envejeciendo...en que te preguntas si vas alcanzar a tener el placer de retribuirles, de mil maneras, todo lo que ellos han hecho y hacen por ti.
Ruegas al Tiempo un poco de tiempo e, irónicamente, no te queda más que esperar.
Y es "gracioso"...la gente no sabe qué decirte y realmente no hay mucho qué decir al respecto tampoco. Qué sé yo....no son palabras ni consejos lo que se espera a veces de los demás sino más bien un apoyo silencioso, un bonito intento de distracción, un abrazo. Algo de imaginación, superar el cliché, las frases de cajón...porque esas son las que se esperan de los conocidos pero no de los amigos de verdad, de los seres queridos.
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Volviendo a ti:
Te sufro. Te amo y te sufro y te deseo, con todas mis fuerzas, pronta mejoría.
Feliz día, precioso.


D
27/6/10

sábado, 26 de junio de 2010

INACEPTABLE

Tengo un perro, un West Highland de un año y medio (en la foto de la izquierda está recién llegado...de menos de 2 meses)...pero parece más bien que tuviera un niño, uno pequeño...como de 3 ó 4 años. Todo lo sorprende, es imprudente, hiperactivo. Lo mata de la emoción salir de paseo , siente una fascinación extraña por las sombras y en la noche, cuando todo se inunda de ellas, enloquece. Es pequeño, mira fijamente a los ojos, se roba las medias cada que puede, odia el carrito de los helados y le fascina saltar y encaramarse sobre cualquier cosa que lo haga sentirse más alto. Lo adoro y cada que lo miro no puedo evitar preguntarme cómo pueden existir personas tan asquerosas, tan desalmadas, tan hijas de puta como para lastimar con intención a un animal. Pensar que derivan placer de darle una patada a un gato, de poner un par de perros a pelear, de violar una gallina y eso sólo por mencionar algunos ejemplos...porque la cantidad de atrocidades cometidas con los animalitos es inaudita... ehhh y no hay que olvidar aquellos achapados que no provocan el daño por ellos mismos pero que son tan descarados de pagar por entrar a ver la tortura y matanza de toros y ¡lo celebran! Ni qué decir de los zoológicos y los circos, sobre todo de estos últimos. Animales, animales salvajes,




que requieren espacio, movimiento, libertad, dignidad ¡maldita sea!...y una manada de malparidos decide condenarlos a pasar la vida entera en unas jaulas donde escasamente caben, haciendo viajes de semanas enteras para llegar a otro sitio lleno de gente inconsciente y/o bruta que paga por entrar a ver cómo disfrazan las osas y las obligan a bailar, como humillan seres tan majestuosos como los elefantes, como un idiota alardea de tener bajo control a tres tristes tigres muecos. Animales de experimentación, caza indiscriminada, abrigos, tapetes, granjas de explotación sin escrúpulos etc etc etc ahhhhhhh ¿qué mierda le pasa a la gente por la cabeza? ¿qué parte del cerebro les hizo corto circuito? Yo realmente creo que si alguna vez, por "casualidades" de la vida, tengo que presenciar en vivo un acto de crueldad animal y tengo un arma en ese momento, terminaría disparando. La ira y el asco que me despierta el maltrato hacia esos seres que tanto admiro, respeto y quiero es indescriptible, incalculable. Pocas cosas me descomponen así.


Las mascotas, las mascotas también me han hecho reflexionar últimamente....es bien triste. Los seres humanos somos como niñitos caprichosos, somos muy egoístas y nos importa un rábano la vida ajena, sobre todo si no es humana. Alguien un día vio unos pajaritos que eran como bonitos y decidió armar negocio atrapándolos, reproduciéndolos como conejos y vendiéndolos en pequeñas jaulas donde pasarán el resto de sus vidas en la cocina de algún apartamento...o, si tienen suerte, en el patio de una casa...da igual...¡pueden volar! y la gente que los compra les mata sin compasión esa maravillosa posibilidad simplemente porque se ven bonitos como adorno...porque "me cantan por la mañana" fuck you!. Peces, pecesillos....la misma joda, pudiendo gozar de todo el espacio en un lago, en un río, en un mar y ¡zaz! al acuario...a dar vueltas una y otra y otra y otra vez...a golpear el vidrio hasta el cansancio....a nadar entre plantas sintéticas y mamarrachos de

plástico hasta que se llenan de hongos o se mueren de la depresión.


Y en mi casa hubo ambos, pájaros y peces (entre otros animales) y cuando era pequeña mis papás me llevaron al circo y al zoológico y no me siento orgullosa de nada de ello. Ahora que puedo usar mejor lo que tengo sobre los hombros y que he tomado conciencia del asunto, estoy dispuesta a corregir y a no volver a cometer esos errores. Actualmente sólo tengo un perro y lo saco a pasear todos los días porque es injusto que mis ganas de mascota, de entretenimiento y compañía le castren a él sus necesidades (de ejercitarse, reproducirse, socializar...). No señores...no es para tenerlos encarcelados, no basta con darles comida y agua.

Pónganse por un momento en las patas, las garras, las aletas ajenas y piensen cómo quisieran ser tratados, cómo quisieran vivir su vida. Y ya que los que deciden, lastimosamente no son ellos, sino nosotros..."sus dueños" (es que hasta el título es una porquería), pues hagamos el esfuercito consciente por tratarlos como es debido, por hacerlos felices. Si decidimos compartir nuestras vidas con un animal, asumamos la reponsabilidad y asumamosla bien.

Hmmm...entré a escribir sobre algo totalmente distinto y, misteriosamente, esto fue lo que salió...el tema es bien extenso y bien doloroso pero hasta aquí nos trajo el tren hoy.


D
26/6/10

La grandeza de una nación y su progreso moral pueden ser juzgados por el modo en que trata a sus animales. - Mahatma Gandhi

"Como siempre:

Lo urgente
no deja tiempo
para lo Importante."
Mafalda





Recomendado:

http://www.observadormediocre.blogspot.com/

lunes, 21 de junio de 2010

Did I pass...?



No sé....supongo que sí.
En todo caso estuvo bien. No tan fuerte como esperaba ni tan ni tan pero el balance es positivo.
Fue una buena despedida, una agradable velada.
Siempre es un placer viajar contigo, eres una excelente compañía, una maravillosa persona.
Nada como rodar juntos por el suelo envueltos en una carcajada incontrolable. Nada como besarnos en la penumbra, como llorar abrazados, como aderezar el paisaje con una buena conversación.
¿Quién más sino tú? ¿quién?
Te amo, hermoso. Fue un bonito paseo.
Hagámoslo fiesta la próxima vez.

D
21/6/10


sábado, 19 de junio de 2010

"Dejando la historia en los huesos, en el esqueleto sin carne en que se van convirtiendo los recuerdos"

Ahh Faciolince, siempre me das en la vena...hace rato venía pensando en lo que le ocurre últimamente a mis recuerdos (en especial a ciertos recuerdos) cuando anoche, terminando otro de tus libros, otra de tus delicias literarias, me encuentro con esa frase que explica, perfectamente, lo que vengo sientiendo que le pasa a mis "memorias".
Tal cual....se están quedando sin carne, se están volviendo supremamente borrosos mis recuerdos, como si los mirara a través de un vidrio muy empañado. Cada vez distingo menos las formas, preciso menos las fechas, olvido más los detalles...los pequeños, los que más significado terminan dándole a las situaciones, los que marcan la diferencia.
Como si fuera poco, he empezado a dudar de aquello que creo recordar, de repente me encuentro preguntándome ¿será que eso sí pasó o yo lo estaré imaginando o reforzando? o quizá fue un sueño de esos tan vívidos que uno tiene a veces y mi caprichoso cerebro lo transformó en recuerdo real. Sea como sea, es terrible esta esquizofrénica sensación...esa duda constante que, desde hace un tiempo, tiñe mis experiencias pasadas...sobre todo esas, esas que no me tomaré la molestia de aclarar.
¿Será acaso porque dichos recuerdos específicos tuvieron un final turbio, doloroso, envenenado que, casi como un mecanismo de defensa, mi cabeza ha decidido desenfocarlos? Es una posibilidad. Tal vez sólo se me esté volviendo miope la conciencia o quizá todo sea más sencillo todavía, ya saben lo que dicen, no hay peor ciego que el que no quiere ver...y yo no estoy segura de querer volver a "ver", a revivir ciertos momentos, a escuchar o leer mentalmente ciertas palabras. Nahh, para qué levantar de nuevo el polvero de ciertos recuerdos. Más bien los dejo emborronarse, alejarse en el barquito del tiempo y naufragar en la laguna de mis olvidos. Total, el día menos pensado puedo mandar mi conciencia a pescar... a ver si tiene suerte y recupera uno que otro instante valioso o bonito de aquellas escurridizas memorias.

D
19/6/10

Avisos parroquiales:
1. A pesar de lo que tal vez transmita la entrada, no estoy triste. Me siento bien.
2. Creo que hoy me voy de viaje.
3. Dejo un video que, aparte de estar relacionado con la entrada, me gusta bastante.
Y ya, hasta la próxima.


martes, 15 de junio de 2010

Ideítas pendejas de martes en la noche


Sin pies ni cabeza.
Es de instantes el asunto...5,4,3 ¿reaccionaste? ¿no? 2,1,0 perdiste. Gone. Game over. Así como vino, voló la oportunidad. A lidiar con el remordimiento, con los golpes de pecho, con el "si hubiera". Bah...excusas. Nos hemos vuelto indolentes, inconcientes, impermeables. Es bien triste.
Perro, perrito mío ¿qué tendrás? ¿será que esta vez te curas?
Perro, perrito mío, perdóname.
Números y más números y cuentas y esto llevo y esto me falta y ¿qué he aprendido realmente?
y ¿cuándo será que llegan las "certezas"? al menos esas, tan necesarias, tan imprescindibles a la hora de pasar de la teoría a la acción.
Frágil....todo tan frágil. Estás a una ausencia o a un exceso...incluso a un excesito pequeño de que todo se vaya a la mierda. Impresionante.
Laberíntica relación. Y quiero seguir jugando a pesar de todo....y por todo.
Má (bis) ay. ay. ay. eme con a.
Peter, no revientes. No revientes que yo reviento contigo. ¿Qué voy a hacer yo cuando faltes? cuando alguno de ustedes falte...me voy a rasgar del dolor.
Y, de repente, vacaciones...no sé que tan bien merecidas ni que tan físicamente necesarias pero han llegado y las exprimiré a mi antojo.
Es bonito volver a leer, es agradable sacarte a pasear sin afanes, viajar en el techo, perder olímpicamente el tiempo frente a la pantalla, estar afuera, estar adentro, sola o acompañada, vestida, desnuda, contenta o marchita, sobria, alterada, en resumen: es sencillamente delicioso poder hacer unos días lo que se me dé la gana. Li-te-ral-men-te.
¡Viaje!
Oh sí. A ver si Don H se reivindica esta vez con nosotros. Que nos hace falta una buena sacudida. Here we go, baby....my baby ♥
Estoy buscando un libro y no he podido. Se llama "Los geógrafos" de Julio César Londoño. Por si alguien se topa con él de "casualidad" y se siente generoso pa que me lo regale. Si no se siente generoso, no hay problema, yo lo pagaré pero tengan la caridad de comprarlo ;)
Elecciones de mierda. Por primera vez he tenido ganas de largarme de mi país. No sé realmente qué es peor, si la situación o la gente. Ni quiero pensar en eso ahora.
ñ
No tengo nada qué decir pero quisiera seguir escribiendo pendejadas un rato.
Que va..más bien me voy a ver una película o a terminar un libro.
jajajaja qué entrada de mierda...pero bueno...ahí está...ha nacido..nada qué hacer.

viernes, 28 de mayo de 2010

Lucy ♥

Le confieso, no había tenido tiempo de leerlo...de sentarme con calma y ver de qué se trataba...cuando lo abrí pensé que era algo político y ¡qué pereza! estoy muy aburrida con todo lo que tiene que ver con eso....pero luego, al empezar...me atrapó jajaja y me hizo reír varias veces. Genial el texto. Gracias Lucius, por esto y por todo. La quiero mucho.


Pesadilla en el hipotálamo por Julio César Londoño


Primero, un antecedente necesario. Soy un humanista, un erudito, uno de los últimos representantes de estas especies que morirán con el siglo y serán con los años una reliquia académica, una romántica entelequia. Tal vez por esto mismo no le temo a la muerte. Tiemblo, en cambio, de sólo pensar en un traumatismo cerebral, el golpe preciso que borre de un tajo información atesorada en años de aplicación. Imaginen lo que puede sentir una persona que al despertarse una mañana y abrir el periódico encuentre que el castellano de cada día es casi tan indescifrable como el sánscrito o el pali; o que el álgebra elemental, la poética de Occidente, le resulta de pronto más abstrusa que los diagramas del estructuralismo, esa matemática del verbo; o que una serie de palabras ya oscura —agua, cilantro, Rulfo, junio y las alondras— le duele sin saber por qu‚.Pero bueno, dejemos esto aquí, no quiero parecerme a esos prestidigitadores de la enumeración que relacionan sin sobresalto alguno a Homero con Macedonio Fernández, al cristianismo con el racionalismo, a Joyce con el agua, a la lógica moderna con el sentido común, a Ava Gardner con Teresa de Calcuta, a Marcel Schwob con la Historia, a Poe con la novela negra, a Demóstenes con Reagan, a los tabloides con el Cantar de los cantares, al estructuralismo con la crítica, a Roma con la Meca, a la Meca con la Ceca y a la novela dominicana con la literatura.Todo comenzó con los dolores de cabeza que fueron llegando como unos golpecitos sordos y lejanos, y crecieron hasta alcanzar el estruendo de una cantaleta interior, una ópera de cámara y un despertador neumático reunidos, mas no recuerdo cuándo advertí por primera vez que estaba perdiendo la memoria —hasta el olvido puede ser materia de olvido. Recuerdo, sí, cómo comenzó: las tildes de algunas palabras, los exponentes de los números, las comas de las frases, los nombres de pequeños accidentes geográficos, los minutos de las horas de las citas y la cifra de las unidades de las fechas históricas fueron las primeras formas que se sumieron en ese triste crepúsculo de la inteligencia. Pensé que eran secuelas del alcohol, estimulante del que había abusado bastante en los últimos años, o de la marihuana, arbusto del que me fumé varias hectáreas en mi enmarañada juventud, pero los electros y las fantasmagóricas placas de los médicos —Dios no nos falte con ellos— no revelaron nada. Fisiológicamente mi cerebro estaba perfecto. No quise ir al psicólogo. Si el psiquiatra es un Quijote despedazado por los molinos de viento, el psicólogo es Sancho tropezando con la sombra de esos molinos.Un día descubrí que los datos que olvidaba no quedaban borrados de una manera completa sino como ruñidos parcialmente. Y una noche en que estaba dedicado a la lectura aprovechando el silencio de las "altas horas" como dicen los bardos, me pareció escuchar desde las profundidades del cerebro un crunch-crunch-crunch goloso. De pronto lo vi claro. ¡Un gusano me estaba devorando las neuronas! No pasaba un día sin que me percatara de algún olvido oneroso: el libro exacto en que había escondido una suma importante; el capítulo en que Sancho desface salomónicamente los entuertos de la Ínsula Barataria; ciertos elementales y queridos algoritmos; el sabor de una fruta escasa; la gracia de montar en bicicleta; el eco de la voz de una mujer; el ya lejano rostro del abuelo.Dije que tuve la sensación de tener ruñida la memoria y así era, literalmente hablando. El olvido es un fenómeno de carácter continuo, no discreto,1 es decir que los seres humanos olvidan todo un verso, el nombre de un autor, un compromiso, tomarse la pastilla, no fracciones de estos sucesos, como era mi caso. Olvidaba un pedazo del apellido de un amigo cercano, el objeto de una cita, una fracción de hemistiquio, el agua de la pastilla, y con frecuencia la palabra final de las frases que lograba recordar estaba roída con descaro.Por supuesto que me abstuve de comentar con nadie la hipótesis de los gusanos en el cerebro (ya es bastante vergonzoso llevarlos en el estómago) pero fui capaz de demostrarla con rigor: transcribí a máquina sobre papel carta un soneto en versos alejandrinos que se me estaba desdibujando. Recordaba todo el primer verso, doce sílabas del segundo, diez y media del tercero, ocho del cuarto y así hasta el último, del que sólo recordaba dos sílabas átonas. Parecía un caligrama sesgado, como si el erudito bicho (porque luego descubrí que era uno solo) se hubiese propuesto devorar el texto siguiendo maniáticamente la diagonal de la página. Puedo asumir que el lector coincidirá conmigo en que el olvido sigue siempre trayectorias quebradas, irregulares, y que la posibilidad de que esa trayectoria sea una recta perfecta y prolongada es muy remota.Además de geómetra el bicho era esteta. Devoraba con avidez poemas, ensayos y canciones, los rumiaba días, semanas, para escoger al cabo —como un frugalgourmet, como el más quisquilloso antólogo— el mejor verso, una paradoja rutilante del ensayo, la frase más feliz de la canción, y vomitar el resto, que luego aparecía por allí en algún recodo de las circunvoluciones de mi ruñido cerebro en montoncitos ininteligibles de letras, claves y notas.De todas las expresiones numéricas que guardaba mi cerebro (y no eran pocas) su favorita era la fórmula de Euler,
ep i + 1 = 0,que es considerada la más bella de las matemáticas porque reúne con brevedad y sencillez cinco famosas entidades: p, cero, e —la base de los logaritmos naturales—,i —la unidad de los números imaginarios— y el uno, la de los reales. Ahí está todo. Le gustaba tanto que en vez de ruñirla la lamía —como hace el niño con el chocolatín para que no se le acabe.Si en un principio los estragos del gusano afectaron principalmente mi vida intelectual, pronto sus efectos se extendieron a los más elementales actos de la vida diaria. A veces se me olvidaba caminar en mitad de un paso y me quedaba con un pie suspendido en el aire ante la mirada compasiva de los transeúntes. Una amiga muy bella, pobrecita, también resultó afectada. Un día le mandé un fax a la oficina: "sueño con una fiesta para dos / con vino, velas, música y vos". Por la noche vino a mi apartamento. La recuerdo en el umbral de la puerta con su rostro de virgen fatal enmarcado entre dos botellas de su vino favorito —su sonrisa encendía chispas en el oscuro licor— y el blanco cuerpazo de insomnio ceñido por un traje alto de seda turquesa —escotado, de tiritas, insoportable. Conversamos primero de temas neutros, como dos animales exactos que caminan en círculos sigilosos esperando un parpadeo del otro para saltarle a la yugular. Yo salté primero, la toqué con rudeza y sin palabras, mirándola fríamente a los ojos. Avergonzada, protestó débilmente. Entonces le susurré ternuras obscenas, estruje la seda, besé sus hombros y despedacé los encajes, y cuando la tenía ya lúbrica, desnuda y paroxa se me olvidó de qué se trataba la cosa y no pude entender qué significaban sus jadeos, lágrimas, insultos y mordiscos. No me lo perdonó nunca.Otra noche sentí que una mano poderosa me apretaba la garganta. Desperté congestionado. ¡Se me había olvidado respirar! Al día siguiente decidí cortar por lo sano. Suprimirme. Reflexioné largo sobre el método. Había que escoger el más seguro para no ir a fallar y añadir a mis problemas de memoria la ceguera, la sordera o la invalidez. Un amigo, un valiente teórico del tema, me aconsejó la tina romana. "Es simple —me dijo—. Te sumerges en la tina, que habrás llenado previamente con agua tibia, te cortas las venas y te vas sumiendo en un leve sopor. Es como flotar; indoloro y efectivo. Era el método preferido por los patricios en desgracia". Sonaba atractivo pero rechacé su consejo porque es un método espantosamente lento. Tiene uno demasiado tiempo para arrepentirse y salir corriendo para la clínica manchándolo todo, salpicando el resto y exponiéndose a que lo comparen con alguna malhadada actriz de televisión.Los venenos me atraían. Hay unos comprobadamente letales y vienen con sabor a frutas. Fueron muy literarios en otros tiempos pero ahora son propios de estratos deprimidos, y lo más probable es que uno no aguante los últimos retorcijones, grite, y acuda algún entrometido que lo salve. Luego el chisme, la compasión. No faltará quien compare tu caso con el de un conocido actor de reparto de fotonovelas. ¡Además los vermes! La asquerosa idea de que a mi muerte no sólo el cerebro sino todo mi cuerpo sería pasto de gusanos, me desalentaba."Los médicos no fallan —me dijo un viejito cínico—, visita uno". No seguí su consejo porque desconfío de ese gremio, como habrán notado. Siempre hacen todo al revés. Si matan al que quiere vivir, entonces por crasa simetría deben salvar a quien quiere morir.Al fin me decidí por el procedimiento clásico, un tiro. La perspectiva de terminar mis días propinándome un estruendo cerca del oído no me atraía —sufro de fobia al ruido— pero mi armero de cabecera me garantizó un silenciador absoluto. "Te puedes matar en la alcoba sin despertar a tu mujer, tú sabes, ellas lo complican todo", me aconsejó Alexis, un profesional consciente de que la principal preocupación de los suicidas es la familia, el dolor que se causa, la indefensión en que se la deja. Tal vez por esto me aconsejó una bomba. Era costosa pero resolvía todos los problemas de una vez: el dolor, la indefensión, etc. Era un loco, claro, de modo que le compré el silenciador, arreglé mis asuntos y fijé la fecha. El día señalado tomé una habitación de hotel, saqué el arma, me la llevé a la sien y... ¡Zas! Se me olvidó a qué iba y qué hacía yo en un hotel con ese artefacto en la mano, y regresé a mi casa perplejo y estúpidamente feliz.Concluí que era tiempo de tomar un vermífugo. ¡Había que matarlo a él, no a mí! (la cobardía es la musa de la inteligencia). Era algo tan sencillo que no me explico cómo se me había pasado. Así somos los suicidas, ilógicos, obsesos, condenados a errar en círculos hipnóticos, incapaces de optar por la tangente de la salvación presos de una fatalidad centrípeta.El farmaceuta me recomendó un vermífugo caro. "Es lo último", me dijo y yo creí advertir en esas palabras un sentido grave y premonitorio. Lo tomé con aplicación durante quince días sin resultado. Doblé la dosis y logré arruinarle el apetito. (Algo es algo, como dice la irrefutable tautología popular, que nunca erra porque jamás apunta). Y si bien no fue capaz de devorar más información, aún podía rebujarla: arruinaba la ortografía de documentos importantes, trastocaba los números telefónicos, y con frecuencia invertía la secuencia lógica de los actos cotidianos, de manera que yo terminaba poniendo los huevos en la estufa antes de colocar la sartén, vistiéndome para bañarme, cepillándome antes de comer, poniéndome las medias sobre los zapatos. Era exasperante. En el trabajo... ¿De qué hablábamos? En fin, lo cierto fue que un día, ya desesperado, me tomé un vermicida para caballos. Sabía a fuego con enjundia, me provocó gastritis y una jaqueca que me puso a llorar pero le hizo mella porque en la noche lo sentí revolcarse por toda la corteza superior. Calculé que podía matarlo con un par de tomas, sólo que no estaba muy seguro de sobrevivirlo. Por lo pronto el animal se asiló astutamente en el hipotálamo, central cibernética del cerebro. Como quien dice: "Nos vamos a hacer pasito, ¿verdad?".No todo era negativo. En la época dorada de su voracidad había ingerido mucha información inservible, "cucarachas" que tiene uno en la cabeza ocupando valiososbytes: literatura neoclásica, filosofía moderna, una frase insulsa de un fulano intonso y que por alguna sinrazón se ha quedado grabada en la memoria, noticias de las revistas del corazón, narrativa española, literatura europea del siglo XVIII, poesía latinoamericana del XIX, nobeles, dramas de Echegaray, memorias de prohombres, un crepúsculo mediocre que se resiste a borrarse, el número telefónico de una excuya fealdad aún me avergüenza, el sabor de la Emulsión de Scott, una escena de tango que vuelve una y otra vez, versos de Nicolás Guillén y sernadas de Ramón Gómez asidas como garrapatas a una neurona zonza. A veces me hacía cometer lapsos certeros, como sucedió con una adolescente tentadora cuya sonrisa estaba nublada por una empalizada de brakes y a quien le dije un día, arrebatado, queriendo exaltar sus besos inolvidables, "¡Tu recuerdo será inoxidable!".Entonces decidí enfrentarlo psicológicamente. Me dediqué a coleccionar fragmentos literarios donde los gusanos aparecen como alegoría de todo lo despreciable y repugnante, y en las mañanas le recitaba la creciente y mórbida colección. Hasta inventé un símil para referirme a ese retorcido proceso que convierte el vigor y la belleza de la juventud en decrépita vejez. "El hombre padece una metamorfosis invertida —escribí— que de la prodigiosa mariposa de la mañana hace el viscoso gusano de la tarde". Le leía trozos selectos de Kafka y Cioran, y "gusano" se me volvió un adjetivo comodín que usaba casi indiscriminadamente para calificar sujetos abominables y sucesos ingratos.Para mi sorpresa, nada de esto lo afectó. Al contrario, lo noté especialmente animado y de buen comer. Entonces cambié de táctica. No volví a leer nada de Proust ni de Durrell, que le encantaban, y me enfrasqué en los peores fárragos de la literatura clásica, amén de códigos, minutas, directorios telefónicos, libros de superación personal, Lewis Carroll, el Guinnes book, tablas de logaritmos, sonetos de Shakespeare, revistas culturales y poesía centroamericana, amén de los ensayos de Bachelard, Bajtín, Paz, Fuentes, Donoso, los dos Vargas, etc. Todo fue en vano, el bicho no se inmutó y hasta encontró infinidad de perlas entre toda esa hojarasca que me hicieron dudar del juicio que me había formado de la obra de algunos autores. Además era inútil sitiarlo porque yo mismo me había encargado de surtirle bien la despensa en casi cincuenta años de aplicada lectura. Sentí envidia de esa criatura exenta de afanes vulgares, que no veía televisión ni tenía que sacar a pasear el perro ni hacerle la venia a notables nulidades ni sacrificar buena parte de su tiempo en un trabajo mediocre para sobrevivir, cuya vida estaba consagrada por entero a la ciencia pura y al arte, que no tenía que ocuparse del manejo de los cacharros de la tecnología, que usufructuaba olímpicamente de mis desvelos, cuyo oficio era mucho más civilizado que el mío puesto que mientras yo tenía que leer mucha basura él sólo leía y releía fragmentos escogidos, y podía demorarse en un párrafo, regodearse en una frase, acariciar recuerdos ya perdidos, amontonados en la trastienda del inconsciente, quizá volver a sentir la hierba, el rayo de sol que se filtraba entre los cabellos de una niña haciéndome entrecerrar los ojos en una vacación remota y casi inocente.De pronto comprendí mi ingenuidad. Era inútil todo lo que intentara porque nadie conocía mejor que él mis pensamientos. Era probable que los conociera primero que yo... ¡Incluso que los manipulara! Este descubrimiento me derrumbó. Me sentí impotente. Violado. La eventualidad de ser un títere, una marioneta manipulada por un gusano, me sumió en una depresión rabiosa, ya no me atrevía ni a pensar, la paranoia me estaba paralizando, llegué hasta contemplar la posibilidad de consultar un psicólogo, ¡cómo estaría! Volví a rumiar la idea del suicidio. Pensé volarme los sesos con una 9 mm que nos desintegrara a los dos de una buena vez, quise ahorcarme, guillotinarme, la cabeza se me volvió el objetivo, el bunker del enemigo.Un hecho providencial me salvó. Descubrí que dormía doce minutos exactos cada tres horas. Su frenética actividad lo obligaba a descansar varias veces al día, siempre durante doce minutos exactos, intervalos que aproveché para tramar el plan —que era simple, inducirlo a abandonar mi caja craneana.El primer paso fue irme a la casa del páramo, errar por esos parajes lunares, descender por el cañón empapándome de verde y agua, de sol y pájaros, pateando bolas de cagajón seco y aplastando hormigas grandes como grillos, robando frutos de arbustos indiferentes, aspirando el olor a humus y arcilla roja, escalando las escarpadas laderas del cañón para regalarme al fin la panorámica y tirarme boca arriba en la hierba sin pensar en nada ni en nadie. No encendí radio ni televisor en quince días. Cenaba con los peones en la cocina y me quedaba con ellos allí, en torno al rescoldo del fogón, oyéndolos comentar las faenas de las últimas jornadas —la vaca pintada se había desbarrancado; el gavión había resistido la primera crecida del río; la cebolla estaba bonita—, y preparando las de los días siguientes. A veces hablaban de amores, crímenes y aparecidos, pero siempre se acostaban temprano y me dejaban luchando contra la tentación de abrir los libros, fumando como un condenado por los corredores hasta la medianoche, cuando me metía a la cama y lograba dormir gracias al cansancio y al arrullo del río.La semana siguiente la dediqué a la música. Me levantaba tarde, abría la ventana y el ruido de los pestillos provocaba la aparición casi inmediata de una taza de café humeante sostenida por una criatura diminuta de ojos grandes y limpios, pestañas indias y mejillas chapeadas; daba vueltas (no concibo la vida sin un buen número de vueltas inútiles por ahí) y si hacía sol me bañaba en la ducha del patio interior; si no, esperaba que saliera y si no salía no me bañaba. Desayunaba, me sentaba en la mecedora del extremo del corredor, el mirador que domina el fértil y laborioso Cañón de Tenerife, y escuchaba a Mozart, Dvorak, Vivaldi, Kítaro, en especial las composiciones suyas que asociamos con la naturaleza en virtud de tácitas convenciones semióticas que identifican los movimientos rápidos y predominio de notas agudas (por ejemplo) con la alegría y la primavera, y los lentos y graves con las tempestades del alma o del cielo. El bicho debía estar perplejo porque no se movía, ni devoraba ni trastocaba nada. Quizá habían llegado a su nariz ráfagas de verde y sol, y sus miopes ojitos, que sólo habrían visto penumbras rojizas, ya presentían paisajes de neblina, rocas, viento, escarcha y frailejón.La semana siguiente la dediqué a la lectura de textos bucólicos: Las geórgicas, Por el camino de Swann, María, Morada al sur, Hojas de hierba, hasta que el bicho no pudo más y se asomó. Caminaba por la cuchilla de la cordillera cuando sentí un hormigueo en el oído derecho. Me detuve. Sentí que asomó la cabeza. Era muy pequeña para poder agarrarla. Esperé (sudaba). Arrumó sus anillos posteriores, estiró los anteriores y sacó la mitad del cuerpo, lo que aún no era suficiente. Yo estaba paralizado, no me atrevía ni a respirar, un movimiento en falso y el bicho se espantaría. Era probable que saliera un poco más y entonces sería fácil agarrarlo. También podía suceder que, satisfecha su curiosidad, quizá desencantado del yermo paraje, ¡regresara a su bien surtida neuroteca para siempre! Esta posibilidad me aterró tanto que mandé la mano instintivamente abandonando toda precaución, lo agarré de la cabeza y jalé. Tenía 3 centímetros de largo y el aspecto típico de un intelectual. Era flaco, pálido y cabezón. Pensé destriparlo ahí mismo pero algo me contuvo. Quizá el pensar que en esa cabecita frágil que latía asustada entre el índice y el pulgar de mi mano derecha estaba ahora una parte considerable de mi base de datos fue lo que me detuvo. Quizá ya lo consideraba una parte de mí. Busqué una lupa y lo examiné. Su cuerpo era joven, esbelto y de una transparencia didáctica pero su cabeza estaba muy arrugada y en sus ojos brillaba una inteligencia que me aterró. Lo metí en un pequeño cilindro de plástico transparente, lo tapé bien, le hice orificios de ventilación, lo guardé con llave en la gaveta de la mesa en que escribo y esa noche dormí tranquilo por primera vez en mucho tiempo.La tranquilidad, cualquiera lo sabe, es un desarreglo nervioso que no puede durar mucho tiempo. En los días siguientes noté que mi memoria y mi capacidad de análisis habían empeorado. Me sentí mucho más estúpido que de costumbre. (He dicho que soy culto, no inteligente). Antes, cuando el bicho anidaba en mi cabeza, me sucedía que de pronto recordaba sucesos que había olvidado por completo, que estaban definitivamente perdidos, y todo era porque él, harto ya de esa información, la había desechado y volvía a pertenecerme. Otras veces ocurría que alguna de mis neuronas entraba en sinapsis con su cabecita, operación que se establecía por el contacto de antenas y dentritas, y yo podía utilizar su información. También podía pasar que, movido por la piedad o la vergüenza, me ayudara con mis investigaciones. Trataré de explicarme.El proceso de recordar siempre me fascinó. ¿Cómo recordamos voluntariamente? ¿Cómo buscamos sin fichero, Internet, guías ni códigos un dato rebujado en la memoria? Vamos por la calle, nos cruzamos con miles de personas cuyos rostros pasan por nuestra retina sin romperla ni alarmarla. De repente uno de ellos dispara la alarma. En fracciones de segundo el cerebro ha encontrado en su archivo ese rostro y nos grita: ¡Yo conozco esa persona! ¿Dónde la he visto? Por supuesto no es un amigo ni una celebridad, es un rostro archivado de alguna manera en algún rincón de la memoria. Los esfuerzos que hacemos por recordar son vanos porque carecemos de método para hacerlo. El único "método" que empleamos es una especie de pujo mental acompañado de sudación, ansiedad, neurosis y mordida de lengua, comida de uña, tamborileo de dedos o algún tic equivalente. No tenemos clasificados los rostros por fechas, razas, eventos, fisonomías ni orden alfabético —orden que, por otro lado, de nada serviría en este caso. Resignados, aunque "picados", seguimos nuestro camino. Lo que ignoramos es que este pique es un reto para nuestro cerebro, quien lanza un haz de avisados bibliotecarios hacia la memoria a frenéticas velocidades, como un ejército riguroso que revisara una ciudad casa por casa en busca de un personaje. El cerebro parece entonces una ciudad negra rasgada aquí y allá por súbitos diamantes.Nosotros, entre tanto, seguimos caminando, pensando en otra cosa —no todos los bibliotecarios están comprometidos en la pesquisa— y hasta nos olvidamos del asunto. De pronto, ¡zas! ¡Claro, fue en la fiesta de Claudia! Así es como recuerda usted, señor lector, y así recordaba también yo antes del bicho, porque después de él el recuerdo, el zas, me llegaba con un informe exhaustivo del dueño del rostro, de Claudia y de todos los invitados, y esto, es obvio, sólo le sucede a quien tenga la desgracia de tener un gusano sabio en la testa.Esos tiempos habían quedado atrás. Ahora recordaba como cualquier mortal —un poco peor, para ser exactos, pues ya no había sinapsis ni hallazgos repentinos ni lapsos por el estilo de "¡Tus besos inoxidables!"; mis asociaciones y metáforas daban grima, y tal vez no hubiere ya, tampoco, el apagón providencial que me salvara del próximo pistoletazo. Además estaba ese vacío allí, el no-bicho, algo como ese hueco en el alma que deja un amigo muerto. Porque, ¿cómo no simpatizar con una criatura que ama a Durrell, Proust y la fórmula de Euler en un mundo famosamente vano, en medio de una especie vertiginosa que corre hacia ninguna parte, cuyas opiniones están dictadas por los noticieros como en cualquier opereta de ficción, cuya fe no es sagrada, cuyas pasiones son lánguidas, su ética amorfa y su becerro oro goldfille? ¿Cómo no asombrarse de los hallazgos que él hacía en libros que yo había recorrido sin hallar absolutamente nada? ¿Cómo no agradecer esa mano crítica que separaba con precisión el oro de la escoria, que no temblaba al censurar un antiguo ni dudaba para aplaudir un contemporáneo?Lo cierto es que un día que llegué a la casa con unas copas, me encontré de pronto llorando con el cilindro en la mano, confiándole mis cuitas al gusano sabio. Lo saqué de su prisión, lo contemplé con el amor que inspiran la inteligencia y la fragilidad de los insectos, esos pites inocentes y prodigiosos, y lo puse con cuidado en el pabellón de la oreja derecha —no fuera a caerse y sufrir un traumatismo cerebral—. El bicho pasó de inmediato a su gabinete, no sin antes limpiarse las patitas en el umbral, acto que me estremeció de ternura y cosquillitas.Las cosas han vuelto a la "normalidad". Aunque mi amnesia empeora, las sinapsis son cada vez más frecuentes y de mejor calidad. Y si bien mi ruñido cerebro es menor cada día, el suyo crece y sus razonamientos son muy buenos porque no están entorpecidos por prejuicios de ninguna clase ni por el necio narciso de la especie humana. Quizá es él quien me dicta estas líneas.

1. Uso estos adjetivos en su acepción matemática en virtud de su pertinencia. Si el lector es por desgracia analfanumérico, como sucede siempre con los buenos lectores, le ruego acepte desde ya mis disculpas

miércoles, 26 de mayo de 2010

lunes, 24 de mayo de 2010

Entrada corta de lunes en la mañana.


He descubierto que el amor fallido me deja la boca llena.....
llena de palabras que no pude decir y de besos que no alcancé a dar. Me salen de las vísceras un montón de discursos, de emociones, de confesiones y afectos que ascienden por mi garganta, pasan rozando mi lengua y se disponen a salir a borbotones por mi enamorada boca cuando, de repente, me doy cuenta que el objeto... o más bien, el sujeto de mi amor ya no está, se ha ido...por x o y razón ya no se encuentra disponible para mí, ya no es todo oídos, ya no responde. Y entonces, como dije al principio, me queda la boca llena y ¡es un encarte!
A veces me da por desaparecer la evidencia del "fracaso"...y entonces trago....trago rápidamente...tan rápidamente que más de una vez me he atragantado.
Otras veces no quiero tragarme nada y opto por vomitar algún escrito con todas esas palabras estancadas dentro de mis cachetes....afuera, afuera todo....escupo hasta la última letra y me siento un poco mejor.
En ciertas ocasiones no quiero ni tragar ni botarlas y entonces dejo todo ahí, quieto dentro de mi boca. Y las palabras se empiezan a poner blanditas y malucas....y los besos se tornan insípidos. Todo se vuelve un amasijo de sabor extraño y termino enferma de melancolía.
Ahhh
Es una sensación bien extraña,
la que deja el amor muerto en la boca;
causa siempre un cosquilleo en la lengua
y un aliento con olor a derrota.


D
24/5/10

lunes, 17 de mayo de 2010

Y es que...


...Definitivamente nadie sabe para quién trabaja...

.

3 canciones para escuchar con los ojos bien abiertos





3 canciones para escuchar con los ojos cerrados







Sería bueno que aquellos que se pasan por acá dejaran sus sugerencias de canciones para escuchar con los ojos cerrados :)

sábado, 15 de mayo de 2010

"Tengo que aprender a fingir más"

En mis lágrimas se reflejan varias caras...es esta una tristeza con más de una voz. Una tristeza de múltiples sabores, de distintas épocas. Y sí...lloro mientras escribo...¿y qué?...tengo que detenerme mientras tecleo para pasarme las manos por la cara...para ahogar los sollozos, para ocultarme de la luz de la pantalla, para alejar la frialdad de los recuerdos....¡como si eso fuera posible! como si realmente existiese la posibilidad de indultarlos en momentos como este.
No, en momentos así quiero que sepan que los culpo, de cada agüjero...de cada dolor...del desasosiego, de la ira y los destrozos. Los culpo...e insisto en la injusticia...en su falta de pantalones, de compromiso, de seriedad. Recuerdo las palabras....todas tan bien dichas y tan mal hechas...todas tan de doble filo..."evaporadizas", una lástima.
Son las sensaciones en las puntas de mis dedos...en la punta de mi lengua. Son las ilusiones con las que jugaron, en las que se pararon sin reparo y de la manera más cruel. Son sus ínfulas, sus fingidas frustraciones, sus intenciones malvadas disfrazadas de interés.
Son mis máscaras....y jugar a mantenerlas se torna insoportable a veces. Es mi infantil ingenuidad y mi fe en las segundas, las terceras, las cuartas oportunidades ¡qué tonta!
Y es mi almohada salada...y mis mejillas resecas y mi regazo mojado por mi lluvia, por mi sufrimiento hecho líquido.
Y las canciones...que están ahí para consolar...para empeorar...para inspirar y bloquear y enamorar y odiar y bailar y cantar y analizar y olvidar y a la mierda...que hay momentos en que ni la música penetra...y atrás todo y todos.
Bahh
Y nacen rencores que duran lo que una mariposa. Y, tarde o temprano, vuelve el silencio...y regresa la tranquilidad...y se me pierden los gritos...y se me secan los ojos..y se me entibia la voz de la conciencia.
Y entonces vuelvo a dar gracias por los instantes, por haber tenido la oportunidad de "conocerlos" de un modo u otro.
De nuevo me hago la loca y pretendo recordar únicamente aquello bueno que dejaron, que enseñaron, que tocaron, que dijeron, que callaron, que
des-per-ta-ron (mientraslesdiolagana)...y en fin.
Ahh...al menos es una tristeza productiva...al menos me hace explotar, temblar, mover.
Ya ....no es más....para ustedes va esta entrada.
Espero que se den por aludidos.


D
15/5/10

viernes, 14 de mayo de 2010

Great






Soy afortunada.
Me siento bien.
Estoy contenta.
Me espera un buen fin de semana.








domingo, 9 de mayo de 2010

El viejo arte de extrañar






La foto de la mitad fue tomada de: http://www.flickr.com/photos/pequenasuricata/
Las otras dos no recuerdo de dónde :(

3 veces por semana

¿Candado? Sí gracias..que la idea es dejar todas las preocupaciones encerradas en el locker.
Me cambio, dejo el rol de doc en potencia entre el morral y me pongo algo más cómodo.
Y ahora, a pedalear...viaje al centro de Daniela...pedalea, pedalea un poco más...las piernas se mueven solas, duro...más duro...más rápido...hacia el interior, más y más profundamente hacia ese lugar sin materia y sin tiempo. Pum Pum Pum, vamos corazón, haz lo tuyo. Pedales que giran y giran sin parar, ideas que van y vienen al mismo ritmo. Angustias que se sudan por los poros. Agua, un poco de agua nunca cae mal. Listo. Ahora a levantar peso...con las manos, con los brazos, con los muslos, con las piernas, con la espalda. A sentir la energía de cada músculo, de cada fibra. A poner en orden lo de adentro mientras ejercito lo de afuera. A sentir como el cuerpo entero me lo agradece. Fuerza, fuerza, fuerza. Un poco más...mira como sí puedes...nota los resultados físicos y mentales, desquítate con tal o tal máquina. Traduce la rabia en resistencia, suda el miedo al fracaso, al presente-futuro. Jadea y saca por la boca la impotencia, las cotidianas injusticias. Estira....estira y abre los espacios necesarios para que se evapore por ellos el dolor. Cierra los ojos, respira profundo, escucha la música....disfruta el humano paisaje. Siéntete afortunada por las miradas furtivas. Sonríe.
Y sal....sal agotada, renovada, contenta.
¿Ves como sí es posible sacarle el tiempo?
¿Ves como sí puedes mantener una disciplina?
¿Te das cuenta de las múltiples bondades del gimnasio?
Cierro paréntesis. Hora de reencontrarse con la realidad.








D
9/5/10

jueves, 6 de mayo de 2010

Entrada bastarda

Tu tu tu.....¿por dónde empezar? ¿qué decir exactamente? ¿como plasmar el pegote cerebral?
A ver
Empiezo por confesar que aunque llevo 21 años viviendo conmigo misma, no me acostumbro y sigo asombrándome con la volatilidad del ánimo, flash flash flash de la alegría al llanto...3 2 1...de la más angustiante preocupación al estado de relajación más descarado. Indiferencia, interés total, alerta, ganas, témpano, ira, buen humor, humor de mierda, miedo, coraje, sinceridad, altanería, compasión, disciplina (poca más bien), dispersión [etece] Todas en la misma bolsa....varias en el mismo día...¿por qué no hago corto circuito carajo?....a veces realmente no me explico como el cerebrito no renuncia y queda como:



Una maravilla el cuerpo...y hablando de cuerpo...lo moví hasta el cansanció, lo llevé al extremo y resistió. Bailé, bailé, bailé sin parar en el concierto de Moby(1-2/5/10)...más o menos 8 horas sin descanso salté, giré, bajé, subí, sudé, reí, grité, dis-fru-té. ¡Qué buen concierto! ¡Qué buen after! Buena compañía, buen lugar, hermosa noche, buena vibra, buenas condiciones. Todo bien. Todo a favor.
Bogotá, Bogotá...sentimientos encontrados me despertaste esta vez. ¿Será que realmente abres las puertas o las tiras en la cara? ¿abres la mente o más bien la limitas? Los hijos propios y adoptados ¿los crías o malcrías? ¿los haces mejores personas o los envenenas? ayy
Eres bella, sin duda...y mágica...pero también peligrosa muy. Alerta.
El día a día...el día a día...el día a día...lleno de pequeñas revoluciones...de inocentes emancipaciones y también de retos personales, de miedos por afrontar, de auto-órdenes por obedecer. Y es que la disciplina es cosa seria y mi voluntad de puta a veces no me deja, no me deja concentrar, no cede, no estudia, no va, no llama....jajajaj parece que estuviera echando la culpa...qué va..lo acepto....me falta mano dura conmigo misma...ando esperando constantemente el susto, la decepción, la frustración, el golpe que me encarrile...que me haga decir "mierda...fue mi culpa...de ahora en adelante haré tal o tal cosa con juicio" pero ¡no llega! es más...a veces entre más suave la cojo, mejor me va (en lo que sea)...pero no me gusta, no me gusta tanta laxitud...tanta despreocupación. Públicamente me llamo al orden. Comuníquese y cúmplase.


Laaaaa....ya...no tengo más qué decir...cagada.
Cine: presente
Teatro: presente
Lectura: ausente
Escritura: regular
Ejercicio: presente

(Leheestadodiciendoamimamáquelaquieroyesoesunavance)

Hay algo que me tiene asombrada y realmente no sé qué pensar al respecto ni como tomar el asunto...asunto que no mencionaré pero es necesario (para mí) dejar constancia por escrito. El cambio ha sido radical....hmmm no sé...ya se me ocurrirá algo.

Dejo algunas fotos del concierto, dejo uno que otro beso en la boca y un par de abrazos (a quienes corresponda).

D
6/5/10