lunes, 24 de marzo de 2014

Vida



Tengo 25 años y a estas alturas no puedo asegurar qué quiero ni qué espero realmente de mi vida. Miro a mi alrededor y encuentro personas incluso menores que al parecer tienen todo muy claro, que están decididas a hacer esto o lo otro y no sé si sentir envidia o lástima de sus rígidas certezas. Estoy terminando una carrera eterna que no acaba de convencerme pues implica un grado de sacrificio y renuncia que no encaja con la mayoría de mis principios. No ha sido tiempo perdido pues he aprendido cosas interesantísimas, he conocido personas increíbles en el camino y supongo que como persona también he crecido. Me ha servido además para ir definiendo, al menos, lo que NO quisiera para mi vida. Ya en estos últimos semestres de carrera, en esta recta final, empiezan a surgir, entre compañeros, las discusiones sobre el futuro sueldo (salario), sobre si seguir estudiando o no, sobre las posesiones materiales que cada uno quisiera tener, sobre qué lugar escoger para vivir, en fin....sobre toda esa vida futura y adulta  que ahora se ve tan próxima. Sinceramente me siento cada vez más como un bicho raro en el lugar equivocado. Mis compañeros y futuros colegas hablan de sueldos millonarios, de ciudades grandes "porque allá están las verdaderas oportunidades" (¡já!), de casas y carros lujosos, de seguir estudiando sin parar y sin dudarlo; parece tenerlos sin cuidado no tener tiempo libre, endeudarse, alejarse de sus seres queridos, dejar pasar su juventud sin más ni más.
Por el contrario y aunque ya mencioné que no tengo idea hacia dónde voy exactamente, me convenzo cada día que pasa, que lo que deseo es mucho más sencillo y menos pretensioso. No me interesa ser rica ni famosa. Quisiera vivir en una ciudad pequeña, sino es esta en la que he vivido toda mi vida pues será una parecida, no aspiro a tener vivienda propia....si se da bien y si no, me conformo con alquilar un lugar acogedor, tranquilo, con vista a un parque o a un bosque, donde pueda tener plantas y mascotas. No quiero tener deudas (al menos no muy grandes), detesto los bancos y los créditos. Eso sí, quisiera viajar como loca.
El nivel de vida al que aspiro no tiene mucho que ver con prestigio y posesiones sino con calidad de vida.
Calidad de vida para mí es vivir en una ciudad lo suficientemente pequeña como para ir a almorzar a mi casa, tomar una siesta y saber que en 10 ó 15 minutos estaré de vuelta en el trabajo. Calidad de vida es tener un horario que me permita compartir una que otra tarde con mi pareja. Calidad de vida es tener libres las noches y los fines de semana para desconectarme del mundo y dedicarme a todas esas otras cosas que me gustan y que nada tienen que ver con mi trabajo: la lectura, el cine, el teatro, la escritura, la música, la naturaleza, el ocio, el sueño, hasta la cocina en algunos casos. Calidad de vida es tener a tu familia a un par de cuadras, es poder visitarlos con regularidad. Calidad de vida es poder disfrutar tu salario y no simplemente amontonar riqueza para que otros se la gasten por ti, es formar una familia (en caso de querer hacerlo) y tener tiempo para dedicarle.
¡Qué difícil es a veces reconciliar ciertas situaciones! Es como si la vida se burlara y te pusiera a elegir entre una cosa y otra cuando tú insistes en tener las 2. Es complejo no tener claridad sobre asuntos importantes a estas alturas pero, a su vez, la confusión me habla de energía, de caos bueno, del deseo de no conformarme ni resignarme.
Solo espero terminar siendo coherente con mis ideas, aunque sean sencillas y, a los ojos de algunos, quizá mediocres. Ojalá pueda leer esto en 10 ó 20 años y no decepcionarme.


D
24/03/14

2 comentarios:

jugodemaracuya dijo...

A mí me parece muy sana y consciente tu forma de ver la vida y tus aspiraciones.
La otra es la carrera de la rata, correr y correr para un banco para reventarse a los 60. Nos vendieron una idea de "éxito" que es una gran mentira.

Saludos, todo te saldrá bien.

Leo Le Gris dijo...

vos sabes de lo que hablas D. y todos nos preguntamos alguna vez ¡para dónde vamos! crisis de los 25 o de los 34, ¿qué mas dá? sabemos para donde vamos, así no sepamos bien cómo haremos para llegar allá, si bien tenemos claro qué cosas no sacrificariamos por ese éxito o esa falsa idea de progreso.

los nuevos ricos son los que tienen tiempo libre para gastarse el dinero que ganan en lo que ellos quieren y con quien quieren, sin rendir cuentas, sin el temor de un despido o un memorando

claridad de mente...jum, cosa dificil, pensar en no pensar es pensar dos veces... vos (y yo) ponéle corazón a tu camino, pero andá consiente de lo que querés y cómo lo querés conseguir, eso al menos es lo que tengo claro yo, a esta altura de mi vida en la que si me empino sobre el borde, alcanzo a ver a mis primeros 40 años jajajaja

saludos

y muchos besos y abrazos