lunes, 14 de abril de 2014

Gira-Sol




Gira-Sol

Eres una alegría sencilla y cotidiana
Un despertar gentil, una tibieza
Rayo de amor constante en mi cabeza
Cálido sol que envuelve la mañana.

Llegaste a mi jardín de forma extraña,
De tu infinita luz me hiciste presa
Un día sin tu amor no me interesa
Pues es una agonía lenta y llana.

Soy frágil girasol entre tus brazos,
Siempre a tu alrededor gira mi mente
Si algún día te alejas de mis pasos

Y soy solo una más entre la gente,
Recuerda cuánto amor hubo en mi abrazo
Que yo recordaré tu luz ausente.



D
14/4/14

domingo, 30 de marzo de 2014



Un beso de esos que son muchos besos cortos, uno tras otro….como si ninguno bastara para expresarte lo que siento por ti y siempre hubiera necesidad de más.

lunes, 24 de marzo de 2014

Vida



Tengo 25 años y a estas alturas no puedo asegurar qué quiero ni qué espero realmente de mi vida. Miro a mi alrededor y encuentro personas incluso menores que al parecer tienen todo muy claro, que están decididas a hacer esto o lo otro y no sé si sentir envidia o lástima de sus rígidas certezas. Estoy terminando una carrera eterna que no acaba de convencerme pues implica un grado de sacrificio y renuncia que no encaja con la mayoría de mis principios. No ha sido tiempo perdido pues he aprendido cosas interesantísimas, he conocido personas increíbles en el camino y supongo que como persona también he crecido. Me ha servido además para ir definiendo, al menos, lo que NO quisiera para mi vida. Ya en estos últimos semestres de carrera, en esta recta final, empiezan a surgir, entre compañeros, las discusiones sobre el futuro sueldo (salario), sobre si seguir estudiando o no, sobre las posesiones materiales que cada uno quisiera tener, sobre qué lugar escoger para vivir, en fin....sobre toda esa vida futura y adulta  que ahora se ve tan próxima. Sinceramente me siento cada vez más como un bicho raro en el lugar equivocado. Mis compañeros y futuros colegas hablan de sueldos millonarios, de ciudades grandes "porque allá están las verdaderas oportunidades" (¡já!), de casas y carros lujosos, de seguir estudiando sin parar y sin dudarlo; parece tenerlos sin cuidado no tener tiempo libre, endeudarse, alejarse de sus seres queridos, dejar pasar su juventud sin más ni más.
Por el contrario y aunque ya mencioné que no tengo idea hacia dónde voy exactamente, me convenzo cada día que pasa, que lo que deseo es mucho más sencillo y menos pretensioso. No me interesa ser rica ni famosa. Quisiera vivir en una ciudad pequeña, sino es esta en la que he vivido toda mi vida pues será una parecida, no aspiro a tener vivienda propia....si se da bien y si no, me conformo con alquilar un lugar acogedor, tranquilo, con vista a un parque o a un bosque, donde pueda tener plantas y mascotas. No quiero tener deudas (al menos no muy grandes), detesto los bancos y los créditos. Eso sí, quisiera viajar como loca.
El nivel de vida al que aspiro no tiene mucho que ver con prestigio y posesiones sino con calidad de vida.
Calidad de vida para mí es vivir en una ciudad lo suficientemente pequeña como para ir a almorzar a mi casa, tomar una siesta y saber que en 10 ó 15 minutos estaré de vuelta en el trabajo. Calidad de vida es tener un horario que me permita compartir una que otra tarde con mi pareja. Calidad de vida es tener libres las noches y los fines de semana para desconectarme del mundo y dedicarme a todas esas otras cosas que me gustan y que nada tienen que ver con mi trabajo: la lectura, el cine, el teatro, la escritura, la música, la naturaleza, el ocio, el sueño, hasta la cocina en algunos casos. Calidad de vida es tener a tu familia a un par de cuadras, es poder visitarlos con regularidad. Calidad de vida es poder disfrutar tu salario y no simplemente amontonar riqueza para que otros se la gasten por ti, es formar una familia (en caso de querer hacerlo) y tener tiempo para dedicarle.
¡Qué difícil es a veces reconciliar ciertas situaciones! Es como si la vida se burlara y te pusiera a elegir entre una cosa y otra cuando tú insistes en tener las 2. Es complejo no tener claridad sobre asuntos importantes a estas alturas pero, a su vez, la confusión me habla de energía, de caos bueno, del deseo de no conformarme ni resignarme.
Solo espero terminar siendo coherente con mis ideas, aunque sean sencillas y, a los ojos de algunos, quizá mediocres. Ojalá pueda leer esto en 10 ó 20 años y no decepcionarme.


D
24/03/14

sábado, 11 de enero de 2014

Pequeña queja de una retrógrada invisible

Los celulares (y aparatos parecidos) de hoy en día son la perdición de la comunicación. Irrumpen con la mentirosa imagen de simplificarnos y mejorarnos la vida pero en el fondo son macabros. Crean nuevas y falsas necesidades, afanes, obsesiones. Hipnotizan a su ingenuo portador, lo controlan. Todos los nuevos usuarios juran y rejuran que a ellos no les va a pasar....que ellos sí sabrán controlar sus impulsos, que no se volverán groseros y maleducados con la persona que tienen al frente por prestar atención a su celular. Bullshit! Todos caen. Y es que seguramente es una dulce tentación que nosotros, los "retrógrados" que aún no tenemos un bicho de esos, no entendemos. Mal, mal, mal. Es increíble ver en lo que se han convertido las reuniones de amigos, de familia y hasta los encuentros de pareja. Hay mucha tela por cortar al respecto pero ¡qué tedio! Estoy segura que todos hemos sido víctimas alguna vez, todos saben de qué hablo. Como si no fuera suficiente el daño que le han hecho los benditos aparatos a nuestra comunicación y a las relaciones interpersonales, aparece de repente el maligno autocorrector. Noooooo. Ahora los mensajes y las conversaciones están plagadas de incoherencias, de estupideces, de palabras intrusas que tergiversan las ideas y arruinan el sentido de las frases. El autocorrector elimina la seriedad de una discusión, despoja de todo romanticismo un mensaje de amor, ridiculiza constantemente el lenguaje. "¡Ayy pero si finalmente entiendes lo que quiero decir!"  Claro que entiendo, ni bruta que fuera....con un poco de esfuerzo mental e imaginación reemplazo la idiotez que acabas de escribir por algo coherente según el contexto (anque a veces es imposible deducirlo dada la magnitud del absurdo) . Pero no se trata de eso. Se trata de que estamos maltratando enormemente el lenguaje y lo peor, ¡nos vamos acostumbrando!. Para los amantes de la literatura, de la escritura, de la ortografía es un ataque al corazón. Personalmente, siento una punzada de rabia y dolor cada que alguien con quien estoy charlando me manda  a la mierda un ratico por atender sus múltiples obligaciones celularísticas. Me vuelvo invisible sin más ni más. En cuanto al autocorrector, acepto que logra sacarme a veces una que otra sonrisa pero sinceramente empieza a rayar en lo absurdo y da lástima.

D
11/01/14

jueves, 9 de enero de 2014

Ocho de enero

Es ese vacío indescriptible, esa sensación de desgarro. Es la cara de tristeza profunda de mi hermana menor. Son sus ojos preguntando en silencio cómo pudo pasar algo así. Es mi madre que no grita, que aparenta tranquilidad pero que por dentro sufre un golpe más de la vida y de nuevo pierde lo poco que tiene y atesora. Son las ridículas coincidencias, las chapas forzadas, los cajones abiertos, las cosas en el piso. Son sus sucias manos en mi ropa, en mi perro, en mi casa. Son todas esas pertenencias que realmente no tienen mucho valor pero son mías, son nuestras, han sido conseguidas con esfuerzo y protegidas con ahínco. Es la violación del hogar. Ese lugar tan único, tan propio, tan sagrado. Ese pedazo de espacio donde solemos sentirnos seguros. Es saber que irrumpen sin remordimiento y toman sin derecho alguno lo que no les pertenece. Son los eternos "si (no) hubiera". Es la agresión cobarde contra ti y tus seres queridos. Es ver su cara de sorpresa y de dolor y no poder castigar a los culpables.Es la posibilidad de que hayan maltratado mi pequeño amor de 4 patas y si algo bueno ha de salir de todo esto, es el milagro de que aún esté en casa con nosotras y esté bien. Es la interrupción repentina de la sonrisa, de la alegría. Es la debilidad, la paranoia, el insomnio. Es ese por fin me pasó a mí. Es recordar la porquería de mundo en que vivimos y la calaña de personas con quien debemos compartirlo. Es la rabia, es la impotencia, es la impunidad. No es tragedia. Casi todo se recupera. Pero es esa sensación injusta y triste que se queda. Es ese sinsabor y estas lágrimas.

D

martes, 10 de diciembre de 2013

Aparte de las malditas hormonas, ¿alguien más desea tomar la palabra?

Glup

Antes era como arrojar una piedra en un pozo largo y oscuro. No podía ver, pero podía escuchar el golpe de la piedra en el agua. Un golpe húmedo, indeterminado, profundo. Un "glup" que inundaba el ambiente de incertidumbre, de anhelo, de dudas, de dolor. Un golpe que reflejaba sentimiento, a pesar de todo.

Ahora es como arrojar la misma piedra al mismo pozo pero el golpe es seco y sordo. Ya no hay agua, ya no hay "glup". Ahora hay un eco vacío y el dolor es otro. Los pensamientos son otros.

Lejos de haber hallado paz, la cabeza se me llena de preguntas y los ojos de lágrimas impotentes.

D
9/12/13

Flotar

¿A dónde se ha ido el vértigo?
¿A dónde el misterio, el pecado, la ansiedad?
¿Por qué lo natural cuesta?
¿Por qué mientes y me acusas?
¿Será esta asfixia temporal?
¿Este tic-tac marca el final o el porvenir?
He de estallar __________ .

D
9/12/13

jueves, 19 de septiembre de 2013

TOC

Hace un par se semanas vi y leí esto y lo amé. Lo comparto.


La primera vez que la vi…
Todo en mi cabeza se silenció
Todos los ticks, las imágenes constantes desaparecieron.
Cuando tienes trastorno obsesivo compulsivo en realidad no tienes momentos callados.
Incluso en la cama estoy pensando:
¿Cerré las puertas? Sí
¿Me lavé las manos? Sí
¿Cerré las puertas? Sí
¿Me lavé las manos? Sí
Pero cuando la vi, la única cosa en la que pude pensar fue en la curva de la horquilla de sus labios.
O la pestaña en su mejilla–
La pestaña en su mejilla–
La pestaña en su mejilla.
Sabía que debía hablar con ella
La invité a salir seis veces en treinta segundos.
Ella dijo que sí después de la tercera,
pero ninguna de las veces que pregunté se sintió bien así que tenía que seguir haciéndolo.
En nuestra primera cita,
pasé más tiempo organizando mi comida por colores de lo que pasé comiéndola o hablando con ella.
Pero le encantó.
Le encantaba que tuviera que besarla para despedirme 16 veces, o 24 si era miércoles.
Le encantaba que me tomaba todo el tiempo caminar hacia casa porque había muchas grietas en la banqueta.
Cuando nos mudamos juntos ella dijo que se sentía segura,
como si nadie nos fuera a robar porque definitivamente había cerrado la puerta 18 veces.
Yo siempre veía su boca cuando hablaba–
Cuando hablaba–
Cuando hablaba–
Cuando hablaba–
Cuando hablaba;
Cuando me dijo que me amaba, su boca se curveaba hacia arriba en los bordes.
En la noche ella se acostaba en la cama y me veía apagar todas las luces, y prenderlas, y apagarlas, y prenderlas, y apagarlas, y prenderlas, y apagarlas, y prenderlas, y apagarlas, y prenderlas, y apagarlas, y prenderlas, y apagarlas, y prenderlas, y apagarlas, y prenderlas, y apagarlas, y prenderlas, y apagarlas, y prenderlas, y apagarlas.
Ella cerraba los ojos y se imaginaba que los días y las noches pasaban frente a ella.
Algunas mañanas empezaba a besarla para despedirme y ella sólo se iba porque estaba haciéndola llegar tarde al trabajo.
Cuando me detenía en las grietas de la banqueta ella seguía caminando.
Cuando me decía que me amaba su boca era una línea recta.
Me dijo que estaba tomando mucho de su tiempo.
La semana pasada empezó a dormir en casa de su madre.
Me dijo que nunca debió dejarme apegarme tanto a ella; que todo esto fue un error,
pero… ¡¿Cómo podría ser un error que no tenga que lavarme las manos después de tocarla?!
El amor no es un error y me está matando que ella pueda salirse de esto y yo no.
No puedo–
No puedo salir y encontrar a alguien nuevo porque siempre pienso en ella.
Usualmente, cuando me obsesiono con algo, veo gérmenes escabulléndose en mi piel.
Me veo a mí mismo siendo atropellado por una infinita línea de coches.
Y ella fue la primera cosa hermosa en la que alguna vez me he estancado.
Quiero despertar todas las mañanas pensando en la manera en la que agarra el volante.
Cómo mueve las manijas de la regadera como si estuviera abriendo una caja fuerte.
En cómo sopla las velas–
cómo sopla las velas–
cómo sopla las velas–
cómo sopla las velas–
cómo sopla…
Ahora sólo pienso en quién más está besándola.
No puedo respirar porque él sólo la besa una vez­– ¡No le importa si es perfecto!
La quiero de regreso tanto que…
Dejo la puerta sin cerrar.
Dejo las luces prendidas”.

sábado, 24 de agosto de 2013

¿Joder o no joder? esa es la cuestión.


Desde hace algún tiempo, ante cualquier situación de pareja que corre el riesgo de volverse un "problema", me hago la siguiente pregunta: ¿joder o no joder?
Se nos enseña a ser malas parejas desde pequeños. Los medios y la sociedad nos han vendido desde siempre una idea muy bizarra y, en mi opinión, equivocada de lo que debemos esperar, dar y recibir en una relación. Crecemos con la idea de que las relaciones deben llevarse a cabo en un contexto de "normas" y exigencias ridículas que finalmente lo único que logran es hacernos sentir mal y llevarnos a lastimar a los demás, en este caso, a nuestras parejas.
Ante cualquier situación que me incomoda, pienso: ¿qué es realmente lo que me causa este malestar? ¿acaso mi pareja hizo algo que amerite este disgusto? ¿realmente se equivocó y me lastimó? o ¿será más bien que aunque lo que hace no está mal hecho, ni merece culpa alguna, yo en medio de mi egoísmo, mi deseo de posesión y mis femeninos caprichos quiero hacerlo ver como una ofensa sencillamente para convencerlo de que deje de hacer lo que sea que esté haciendo solo porque a mí no me gusta que lo haga? Es de pensar.
Defendemos a capa y espada nuestra libertad, nuestro derecho de ser y hacer lo que nos venga en gana pero caemos fácilmente en la tentación de entrometernos en la libertad de los demás, especialmente en la libertad de nuestra pareja. Es caso perdido y gran error exigir, poner condiciones, chantajear y amenazar.
No es fácil dejar de ser caprichosos, posesivos, celosos. No lo es. Pero creo que en pos de tener una buena vida en pareja y de tener una relación donde realmente no se castre a ninguno de sus integrantes y ambos puedan ser y desarrollarse individualmente dentro de esa unión, hay que evitar armar tormentas en vasos de agua y aprender a ser más tolerantes y más abiertos. Hay que hacer un esfuercito consciente por NO JODER.

D
24/08/13

jueves, 13 de junio de 2013

Viajamor

Qué bonito es encontrarse en otros, en otros de tu misma especie sobre todo, de tu misma manada.
Reconocer en las vivencias ajenas, las propias. Viajar por palabras que crean paisajes conocidos, que recrean amores y relaciones al parecer universales. Vivimos lo mismo pero dentro de nuestra pequeña particularidad. Cambian los detalles, los lugares, los nombres, pero la esencia es igual y lo intuyes inmediatamente. Al empezar a leer, al comenzar a explorar la vida ajena que de forma tan generosa y sincera se abre ante tus ojos, te das cuenta que la vida es hermosa y que hay tantas formas de contarla y de sufrirla y de vivirla. Te emocionas, te cuestionas. Es bonito. Muy
Me acuesto pensando en una mujer que no conozco pero que a partir de esta noche se siente como amiga, como compañera de historias y de modos.
Comparto este blog que disfruté increíblemente.
http://viajamor.wordpress.com/page/1/

lunes, 3 de junio de 2013

No reclamo

Deja ya de repetir eso.
Yo no entiendo tu situación y vos no entiendes mi tristeza. No tenemos que entender todo.
A decir verdad es poco lo que creemos saber del otro y realmente mínimo lo que sabemos con certeza.
Qué más da. Vos decidiste mantenernos en la superficie y allí es limitado lo que se ve, lo que se alcanza.
Tienes tu balanza y en ella pesan como rocas las cosas que para mí son livianas.
Sana que sana. No nos vemos hoy pero nos vemos mañana o después.
Cuando vuelvan a coincidir las ganas y las sonrisas, nos encontramos.
Quizá sea porque aún no has perdido nada ni a nadie importante en tu vida que no has aprendido a valorar más el instante.
Lo valioso no da espera ni excusa. Ahora está, más tarde no.
Pero eso seguramente lo entenderás a tu modo y a tu ritmo.
Ve....ve y chapalea un rato en tus banales preocupaciones que yo aprovecho, tomo aire y me sumerjo.
Falta que me hace.


D
3/6/13

jueves, 30 de mayo de 2013

Mal educada

Desde hace mucho tiempo vengo pensando en todas las falencias del sistema educativo en mi país (me imagino que en los demás países también habrán problemas varios al respecto pero yo hablo del que conozco).
Está mal la manera como nos enseñan, como nos educan. Están mal los métodos, los contenidos, las evaluaciones, los docentes. Hay mucha tela por cortar en cuanto al tema educativo pero hoy quiero mencionar brevemente 2 situaciones en particular que me molestan sobremanera:

1. Los malos profesores.
La docencia es una profesión hermosa, mágica. Tener la oportunidad y la capacidad de transmitir conocimiento, de abrir los ojos, de enseñar algo nuevo o complementar o cambiar ideas ya formadas tiene que ser una experiencia única y maravillosa. Desafortunadamente no todos los docentes se toman su trabajo muy en serio ni todos son concientes de la importancia de su rol.
En la universdidad me he encontrado con maestros excelentes. Personas que con su ejemplo dentro y fuera de clase me han sorprendido y me han hecho reflexionar y ser mejor estudiante y mejor persona. Profesores que deslumbran, que entretienen, que logran volver a despertar esa curiosidad infantil tan necesaria y tan olvidada en la educación superior. Docentes que te hacen madrugar con gusto y asistir con ganas a clases de las que sales satisfecho, cuestionado, feliz.  Sí, los he encontrado y gracias al cielo aún existen, aunque son pocos, porque sin ellos el proceso educativo sería realmente insoportable.
Pero también a menudo me cruzo con seres mezquinos, amargados, hostiles y, en especial, malos pedagogos. Ahh...qué desagradable es abrir los ojos a las 5....5: 30 de la mañana y saber que debo abandonar el nido para ir a verle la cara de sapo envenenado a algún desdichado individuo que no disfruta su trabajo ni lo hace bien. Tener que escuchar horas y horas de una retahila memorizada que lleva años sin ser modificada, sin que cambie un punto, una coma. Diapositivas aburridas, desactualizadas, sin un dibujo o un esquema, sin una pizca de emoción. Para ensombrecer un poco más el panorama, son este tipo de docentes los que resultan con un "quiz sorpresa" o ni tan sopresa pero que resulta ser más una herramienta terrorista para atemorizar y frustar sus estudiantes que un método evaluativo.
No entiendo porque existen tantos malos maestros en las universidades. Debería existir un mejor filtro. Si a los estudiantes se nos exige a los maestros se les debería exigir por igual, incluso más. No es sólo cuestión de saber mucho porque puede tener 3 doctorados en su área y otra infinidad de títulos académicos pero si no sabe cómo llamar la atención del estudiante, cómo cautivarlo y transmitirle realmente el conocimiento, no está en nada.  Tristeza y frustración me produce el encuentro con dichos personajes. Siento que pierdo mi tiempo cada que debo asistir a una materia mal dada y lo peor del caso es que uno..o al menos yo... tiendo muchas veces a juzgar la materia entera por culpa de un mal docente. Le cojo pereza y generalmente olvido casi todo lo supuestamente aprendido al poco tiempo de acabarla. Mal.

2. Las evaluaciones.
Todas en general. Quices, talleres, exámenes y sobre todo, parciales finales.
Hablaré desde mi pequeña experiencia, desde "mi área". Estudio medicina y en estos últimos semestres de la carrera la mayoría de las materias que curso, duran un mes. En ese mes debo absorber gran gran cantidad de datos teórico-prácticos y de conocimiento que luego me evaluarán con un examen generalmente escrito y, la mayor parte de los casos, acumulativo. Es decir, todos los temas vistos en un mes (¡y a veces son bastantes!), embutidos en un solo examen de 5 a 30 preguntas (abiertas o cerradas dependiendo del profesor). A la semana previa a dicho examen final, se la conoce en mi universidad como "semana de final de rotación" y es una verdadera pesadilla.  Se ve de todo, como en todas partes, desde el estudiante que todo le vale huevo y no toca un libro ni un cuaderno en toda la semana y que desafortundadamente termina muchas veces aprobando mágicamente la materia....hasta la estudiante (generalmente son mujeres) súper aplicada que no descansa un minuto, trasnocha varios días seguidos, se ve ojerosa, agotada y que llega el día del parcial con el semblante propio de un enfermo terminal. Tenaz.
Yo considero que estoy en el medio, intento cogerla suave pero siempre estudio y mal que bien tantos años de amor por la lectura me han dado una pequeña ventaja y es la comprensión rápida de lectura. No necesito matarme mucho para entender ni memorizar pero aún así esa última semana es desagradable.
Se ven caras tristes, cansadas, preocupadas. Las cuentas van y vienen....cuánto me falta para pasar...qué pasa si pierdo el examen, no he empezado a estudiar, no voy ni en la mitad, voy a volver a perder la materia... mehhh  Deja de importar si realmente entendí, aprendí y sólo importa si pasé (aprobé)  ¡No debería ser así!  El último día de una materia debería ser motivo de alegría, debería ser un evento esperado, anhelado. Descubrir a conciencia si uno aprendió o no lo que debería haber aprendido durante ese tiempo. No deberían existir esos terribles parciales finales. El método evaluativo debería ser una charla, un juego, un ejercicio práctico lo más ameno posible. ¿Cuánta gente muy inteligente y buenos estudiantes no terminan cagándola en los exámenes? Se llenan de nervios o simplemente de mala suerte y sacan unas pésimas notas que nada reflejan el resto de su proceso ni su conocimiento real de los temas estudiados. Conozco varios casos.
No sé, me parece, como dije al principio, que está mal planteado casi todo en la educación.
A mí me gusta enseñar...hasta ahora sólo lo he hehco a pequeña escala...con mis hermanos, con compañeros de la U, con amigos...pero algún día creo que me gustaría ejercer un tiempo como docente y espero recordar todo lo que hoy en día me molesta para no caer en la cómoda trampa de repetir los errores.
Y bueh...como para no terminar tan en seco (como suele pasar) dejo el link de un documental que me gustó y que planeta otro tipo de sistemas educativos que me parecen mucho más enriquecedores y de los que me gustaría hacer parte alguna vez.

http://gnula.biz/la-educacion-prohibida.html

martes, 5 de febrero de 2013

¡A pasear!


¿Tiene usted perro en su casa? ¿Sí? Apuesto que lo quiere con locura, casi como a un hijo…o un hermanito. Hace parte importante de su familia y vela porque no le falten cuidados pero…
¿cuándo fue la última vez que lo sacó a pasear? ¿Ayer? ¿Hace una semana? ¿Hace un mes? ¿Más?
Casa por cárcel es básicamente la situación de cientos de mascotas.
Piense por un momento cuántas veces salen ud y sus familiares de su casa en un día. Muchas, seguramente. Piense ahora ¿cuántas veces sale su perro? Su adorada mascota es como un pequeño prisionero que debe esperar pacientemente a que ud decida sacarlo a dar un paseo. No conozco ser vivo que se emocione más con la idea de salir a la calle que un perro. El mío, al menos, entra en un frenesí y en un ataque de euforia que parece que en cualquier momento fuera a explotar de alegría. Salta, ladra, corre, se revuelca, me acosa….no le falta sino hablar.
Excusas es lo que hay para no sacarlos. Que hace frío, que estoy cansada, que tengo cosas que hacer, que me da pereza, que más tarde, que mañana. Póngase por un instante en las patas de su perro e imagine que su libertad y su momento más preciado del día dependen de la voluntad de otro, de otro que dice quererlo mucho pero que siempre encuentra un “pero” para no brindarle ese momento de absoluta felicidad.
Una vez afuera, disfrute con su mascota del paseo. No lo arrastre de la correa, no le grite. Téngale paciencia, déjelo orinar en cada poste, en cada arbusto, en cada cosa que él desee. Permítale saludar a otros perros, olfatear cuanta cosa se encuentra en el camino ¡tienen el mundo en la nariz! 
Eso sí, preste mucha atención a posibles desperdicios que pueda comer y hacerle daño, especialmente a comida en descomposición que suele haber tirada en la calle y que además de descompuesta podría estar envenenada. Y recuerde recoger sus excrementos, cuestión cívica básica. Es importantísimo también ponerle una identificación a su mascota pues no hay nada más desolador que un perro perdido.
Las mascotas no son un adorno, son seres vivos que al ser domesticados dependen totalmente de nosotros para satisfacer sus necesidades y una de ellas es salir. Necesitan hacer ejercicio, interactuar con otros perros, cambiar de ambiente, hacer lo que les dé la gana al menos por un rato. No les niegue esa oportunidad. Si decidió tener mascotas, asuma la responsabilidad completa y empéñese en darles una vida feliz que compense al menos en una mínima parte todas las alegrías que nos brindan día a día. No los encierre, no los amarre, no los maltrate. 
¿Quiere a su perro? Demuéstrelo. ¿No quiere o no puede cuidarlo como es debido? Búsquele un mejor hogar. Los animales son maravillosos, no los castiguemos con nuestra indiferencia y nuestro egoísmo. No son objetos. Tome conciencia y ¡a pasear!

lunes, 28 de enero de 2013

Fábulas


Un querido amigo me regaló un libro de fábulas en mi cumpleaños. Me gustó mucho. Comparto algunas:


El mono piensa en ese tema
¿Por qué será tan atractivo -pensaba el Mono en otra ocasión, cuando le dio por la literatura- y al mismo tiempo como tan sin gracia ese tema del escritor que no escribe, o el del que se pasa la vida preparándose para producir una obra maestra y poco a poco va convirtiéndose en mero lector mecánico de libros cada vez más importantes pero que en realidad no le interesan, o el socorrido (el más universal) del que cuando ha perfeccionado un estilo se encuentra con que no tiene nada que decir, o el del que entre más inteligente es, menos escribe, en tanto que a su alrededor otros quizá no tan inteligentes como él y a quienes él conoce y desprecia un poco publican obras que todo el mundo comenta y que en efecto a veces son hasta buenas, o el del que en alguna forma ha logrado fama de inteligente y se tortura pensando que sus amigos esperan de él que escriba algo, y lo hace, con el único resultado de que sus amigos empiezan a sospechar de su inteligencia y de vez en cuando se suicida, o el del tonto que se cree inteligente y escribe cosas tan inteligentes que los inteligentes se admiran, o el del que ni es inteligente ni tonto ni escribe ni nadie conoce ni existe ni nada?


La mosca que soñaba que era águila
Había una vez una Mosca que todas las noches soñaba que era un Águila y que se encontraba volando por los Alpes y por los Andes.
En los primeros momentos esto la volvía loca de felicidad; pero pasado un tiempo le causaba una sensación de angustia, pues hallaba las alas demasiado grandes, el cuerpo demasiado pesado, el pico demasiado duro y las garras demasiado fuertes; bueno, que todo ese gran aparato le impedía posarse a gusto sobre los ricos pasteles o sobre las inmundicias humanas, así como sufrir a conciencia dándose topes contra los vidrios de su cuarto.
En realidad no quería andar en las grandes alturas o en los espacios libres, ni mucho menos.
Pero cuando volvía en sí lamentaba con toda el alma no ser un Águila para remontar montañas, y se sentía tristísima de ser una Mosca, y por eso volaba tanto, y estaba tan inquieta, y daba tantas vueltas, hasta que lentamente, por la noche, volvía a poner las sienes en la almohada.

La fe y las montañas
Al principio la Fe movía montañas sólo cuando era absolutamente necesario, con lo que el paisaje permanecía igual a sí mismo durante milenios. Pero cuando la Fe comenzó a propagarse y a la gente le pareció divertida la idea de mover montañas, éstas no hacían sino cambiar de sitio, y cada vez era más difícil encontrarlas en el lugar en que uno las había dejado la noche anterior; cosa que por supuesto creaba más dificultades que las que resolvía.
La buena gente prefirió entonces abandonar la Fe y ahora las montañas permanecen por lo general en su sitio. Cuando en la carretera se produce un derrumbe bajo el cual mueren varios viajeros, es que alguien, muy lejano o inmediato, tuvo un ligerísimo atisbo de fe.

El espejo que no podía dormir
Al principio la Fe movía montañas sólo cuando era absolutamente necesario, con lo que el paisaje permanecía igual a sí mismo durante milenios. Pero cuando la Fe comenzó a propagarse y a la gente le pareció divertida la idea de mover montañas, éstas no hacían sino cambiar de sitio, y cada vez era más difícil encontrarlas en el lugar en que uno las había dejado la noche anterior; cosa que por supuesto creaba más dificultades que las que resolvía.

La buena gente prefirió entonces abandonar la Fe y ahora las montañas permanecen por lo general en su sitio. Cuando en la carretera se produce un derrumbe bajo el cual mueren varios viajeros, es que alguien, muy lejano o inmediato, tuvo un ligerísimo atisbo de fe.


El rayo que cayó 2 veces en el mismo sitio
Hubo una vez un Rayo que cayó dos veces en el mismo sitio; pero encontró que ya la primera había hecho suficiente daño, que ya no era necesario, y se deprimió mucho.

La rana que quería ser una rana auténtica
Había una vez una rana que quería ser una Rana auténtica, y todos los días se esforzaba en ello.
Al principio se compró un espejo en el que se miraba largamente buscando su ansiada autenticidad. Unas veces parecía encontrarla y otras no, según el humor de ese día o de la hora, hasta que se cansó de esto y guardó el espejo en un baúl.
Por fin pensó que la única forma de conocer su propio valor estaba en la opinión de la gente, y comenzó a peinarse y a vestirse y a desvestirse (cuando no le quedaba otro recurso) para saber si los demás la aprobaban y reconocían que era una Rana auténtica.
Un día observó que lo que más admiraban de ella era su cuerpo, especialmente sus piernas, de manera que se dedicó a hacer sentadillas y a saltar para tener unas ancas cada vez mejores, y sentía que todos la aplaudían.
Y así seguía haciendo esfuerzos hasta que, dispuesta a cualquier cosa para lograr que la consideraran una Rana auténtica, se dejaba arrancar las ancas, y los otros se las comían, y ella todavía alcanzaba a oír con amargura cuando decían que qué buena rana, que parecía pollo.

Monólogo del bien
"La cosas no son tan simples", pensaba aquella tarde el Bien, "como creen
algunos niños y la mayoría de los adultos."
"Todos saben que en ciertas ocasiones yo me oculto detrás del del Mal,
como cuando te enfermas y no puedes tomar un avión y el avión se cae y no
se salva ni Dios; y que a veces, por lo contrario, el Mal se esconde detrás
de mí, como aquel día en que el hipócrita Abel se hizo matar por su hermano
Caín para que éste quedara mal con todo el mundo y no pudiera reponerse
jamás."
"La cosas no son tan simples".

Caballo imaginando a Dios
"A pesar de lo que digan, la idea de un cielo habitado por Caballos y presidido por un Dios con figura equina repugna al buen gusto y a la lógica más elemental, razonaba los otros días el caballo.
Todo el mundo sabe -continuaba en su razonamiento- que si los Caballos fuéramos capaces de imaginar a Dios lo imaginaríamos en forma de Jinete."

El burro y la flauta
Tirada en el campo estaba desde hacía tiempo una Flauta que ya nadie tocaba, hasta que un día un Burro que paseaba por ahí resopló fuerte sobre ella haciéndola producir el sonido más dulce de su vida, es decir, de la vida del Burro y de la Flauta.
Incapaces de comprender lo que había pasado, pues la racionalidad no era su fuerte y ambos creían en la racionalidad, se separaron presurosos, avergonzados de lo mejor que el uno y el otro habían hecho durante su triste existencia.

El paraíso imperfecto
- Es cierto -dijo mecánicamente el hombre, sin quitar la vista de las llamas que ardían en la chimenea aquella noche de invierno-; en el Paraíso hay amigos, música, algunos libros; lo único malo de irse al Cielo es que allí el cielo no se ve.

El zorro es más sabio
Un día que el Zorro estaba aburrido y hasta cierto 
punto melancólico y sin dinero, decidió convertirse 
en escritor, cosa a la cual se dedicó inmediatamente, 
pues rechazaba ese tipo de personas que dicen voy 
hacer esto o lo otro y nunca lo hacen. Su primer libro 
resultó muy bueno, un éxito; todo el mundo lo aplaudió, 
y pronto fue traducido a los más diversos idiomas.
El segundo fue todavía mejor que el primero. Varios 
profesores norteamericanos, de lo más granado del mundo 
académico de aquellos remotos días, lo comentaron con 
mucho fervor y aun escribieron libros sobre los libros 
que hablaban de los libros del Zorro. Desde ese momento 
el Zorro se dio con razón por satisfecho, y pasaron los 
años y no publicaba otra cosa. Pero los demás escritores 
empezaron a murmurar y a repetir “¿Qué pasa con 
el Zorro?”, y cuando lo encontraban en los cócteles, 
puntualmente se le acercaban a decirle:
—Tiene usted que publicar más.
—Pero si ya he publicado dos libros —respondía él con 
cansancio.
—Y muy buenos —le contestaban—; por eso mismo 
tiene usted que publicar otro.
El Zorro no lo decía, pero lo pensaba: “En realidad lo 
que éstos quieren es que yo publique un libro malo; pero 
como soy el Zorro, no lo voy hacer”. Y no lo hizo.