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jueves, 19 de septiembre de 2013

TOC

Hace un par se semanas vi y leí esto y lo amé. Lo comparto.


La primera vez que la vi…
Todo en mi cabeza se silenció
Todos los ticks, las imágenes constantes desaparecieron.
Cuando tienes trastorno obsesivo compulsivo en realidad no tienes momentos callados.
Incluso en la cama estoy pensando:
¿Cerré las puertas? Sí
¿Me lavé las manos? Sí
¿Cerré las puertas? Sí
¿Me lavé las manos? Sí
Pero cuando la vi, la única cosa en la que pude pensar fue en la curva de la horquilla de sus labios.
O la pestaña en su mejilla–
La pestaña en su mejilla–
La pestaña en su mejilla.
Sabía que debía hablar con ella
La invité a salir seis veces en treinta segundos.
Ella dijo que sí después de la tercera,
pero ninguna de las veces que pregunté se sintió bien así que tenía que seguir haciéndolo.
En nuestra primera cita,
pasé más tiempo organizando mi comida por colores de lo que pasé comiéndola o hablando con ella.
Pero le encantó.
Le encantaba que tuviera que besarla para despedirme 16 veces, o 24 si era miércoles.
Le encantaba que me tomaba todo el tiempo caminar hacia casa porque había muchas grietas en la banqueta.
Cuando nos mudamos juntos ella dijo que se sentía segura,
como si nadie nos fuera a robar porque definitivamente había cerrado la puerta 18 veces.
Yo siempre veía su boca cuando hablaba–
Cuando hablaba–
Cuando hablaba–
Cuando hablaba–
Cuando hablaba;
Cuando me dijo que me amaba, su boca se curveaba hacia arriba en los bordes.
En la noche ella se acostaba en la cama y me veía apagar todas las luces, y prenderlas, y apagarlas, y prenderlas, y apagarlas, y prenderlas, y apagarlas, y prenderlas, y apagarlas, y prenderlas, y apagarlas, y prenderlas, y apagarlas, y prenderlas, y apagarlas, y prenderlas, y apagarlas, y prenderlas, y apagarlas, y prenderlas, y apagarlas.
Ella cerraba los ojos y se imaginaba que los días y las noches pasaban frente a ella.
Algunas mañanas empezaba a besarla para despedirme y ella sólo se iba porque estaba haciéndola llegar tarde al trabajo.
Cuando me detenía en las grietas de la banqueta ella seguía caminando.
Cuando me decía que me amaba su boca era una línea recta.
Me dijo que estaba tomando mucho de su tiempo.
La semana pasada empezó a dormir en casa de su madre.
Me dijo que nunca debió dejarme apegarme tanto a ella; que todo esto fue un error,
pero… ¡¿Cómo podría ser un error que no tenga que lavarme las manos después de tocarla?!
El amor no es un error y me está matando que ella pueda salirse de esto y yo no.
No puedo–
No puedo salir y encontrar a alguien nuevo porque siempre pienso en ella.
Usualmente, cuando me obsesiono con algo, veo gérmenes escabulléndose en mi piel.
Me veo a mí mismo siendo atropellado por una infinita línea de coches.
Y ella fue la primera cosa hermosa en la que alguna vez me he estancado.
Quiero despertar todas las mañanas pensando en la manera en la que agarra el volante.
Cómo mueve las manijas de la regadera como si estuviera abriendo una caja fuerte.
En cómo sopla las velas–
cómo sopla las velas–
cómo sopla las velas–
cómo sopla las velas–
cómo sopla…
Ahora sólo pienso en quién más está besándola.
No puedo respirar porque él sólo la besa una vez­– ¡No le importa si es perfecto!
La quiero de regreso tanto que…
Dejo la puerta sin cerrar.
Dejo las luces prendidas”.

viernes, 23 de diciembre de 2011

10 cálidos verbos de desamor

1. Ignorar.
2. Eliminar.
3. Bloquear.
4. Dejar (de seguir)
5. Rechazar.
6. Salir.
7. Cancelar
8. Borrar.
9. Colgar.
10. Cerrar


Y una canción.

domingo, 11 de julio de 2010

A ti

A ti no vuelvo a escribirte ni una letra.
A ti quisiera no decirte nunca más que a veces te pienso... y a veces te extraño.
A ti necesito joderte un poco menos la vida y hacerte más feliz porque, si hay alguien que valga toda la pena y todo el esfuerzo, eres tú.
A ti, a ti y a ti.
Te a, te am, te amo.

D
11/7/10

lunes, 24 de mayo de 2010

Entrada corta de lunes en la mañana.


He descubierto que el amor fallido me deja la boca llena.....
llena de palabras que no pude decir y de besos que no alcancé a dar. Me salen de las vísceras un montón de discursos, de emociones, de confesiones y afectos que ascienden por mi garganta, pasan rozando mi lengua y se disponen a salir a borbotones por mi enamorada boca cuando, de repente, me doy cuenta que el objeto... o más bien, el sujeto de mi amor ya no está, se ha ido...por x o y razón ya no se encuentra disponible para mí, ya no es todo oídos, ya no responde. Y entonces, como dije al principio, me queda la boca llena y ¡es un encarte!
A veces me da por desaparecer la evidencia del "fracaso"...y entonces trago....trago rápidamente...tan rápidamente que más de una vez me he atragantado.
Otras veces no quiero tragarme nada y opto por vomitar algún escrito con todas esas palabras estancadas dentro de mis cachetes....afuera, afuera todo....escupo hasta la última letra y me siento un poco mejor.
En ciertas ocasiones no quiero ni tragar ni botarlas y entonces dejo todo ahí, quieto dentro de mi boca. Y las palabras se empiezan a poner blanditas y malucas....y los besos se tornan insípidos. Todo se vuelve un amasijo de sabor extraño y termino enferma de melancolía.
Ahhh
Es una sensación bien extraña,
la que deja el amor muerto en la boca;
causa siempre un cosquilleo en la lengua
y un aliento con olor a derrota.


D
24/5/10