lunes, 24 de mayo de 2010

Entrada corta de lunes en la mañana.


He descubierto que el amor fallido me deja la boca llena.....
llena de palabras que no pude decir y de besos que no alcancé a dar. Me salen de las vísceras un montón de discursos, de emociones, de confesiones y afectos que ascienden por mi garganta, pasan rozando mi lengua y se disponen a salir a borbotones por mi enamorada boca cuando, de repente, me doy cuenta que el objeto... o más bien, el sujeto de mi amor ya no está, se ha ido...por x o y razón ya no se encuentra disponible para mí, ya no es todo oídos, ya no responde. Y entonces, como dije al principio, me queda la boca llena y ¡es un encarte!
A veces me da por desaparecer la evidencia del "fracaso"...y entonces trago....trago rápidamente...tan rápidamente que más de una vez me he atragantado.
Otras veces no quiero tragarme nada y opto por vomitar algún escrito con todas esas palabras estancadas dentro de mis cachetes....afuera, afuera todo....escupo hasta la última letra y me siento un poco mejor.
En ciertas ocasiones no quiero ni tragar ni botarlas y entonces dejo todo ahí, quieto dentro de mi boca. Y las palabras se empiezan a poner blanditas y malucas....y los besos se tornan insípidos. Todo se vuelve un amasijo de sabor extraño y termino enferma de melancolía.
Ahhh
Es una sensación bien extraña,
la que deja el amor muerto en la boca;
causa siempre un cosquilleo en la lengua
y un aliento con olor a derrota.


D
24/5/10

5 comentarios:

Unknown dijo...

ahh si lo sabré yo doña Ratushka... lo escupo todo, es mejor para mi, escupirlo hasta que no quede nada dentro y la vaciedad es plenitud!

Sebastián dijo...

Yo, la verdad, creo que moriré arterioesclerótico entonces... ;)

Ratushka dijo...

jajajajaja

Ana María Mesa Villegas dijo...

Qué cosa tan bonita!!!

Ratushka dijo...

Muchas gracias :)
Esta es una de las entradas que me gusta volver a leer de vez en cuando.