jueves, 20 de octubre de 2022

Let go

 Me cuesta mucho dejar ir la gente que me importa y que he querido. La gente que genuinamente me interesa. Desde hace mucho tiempo identifico el desasosiego que me envuelve cuando siento estar "perdiendo" a alguien que ha significado mucho para mí. Pataleo, intento, expreso, pregunto, busco, trato de dejarlo todo en la arena pero me he dado cuenta que debo aprender a identificar cuándo vale la pena luchar y cuándo quizá no. Por difícil que sea, debo retirarme más rápido (aunque duela y mucho) de aquellos lugares donde sencillamente ya no soy bienvenida, donde no disfrutan más mi compañía, donde ya no hay reciprocidad y donde incluso, a veces, parece no existir siquiera la intención de comunicar clara y asertivamente lo que se piensa y siente. Si usted no me quiere en su vida y ha decidido interrumpir unilateralmente el vínculo, yo voy a hacer mi mejor esfuerzo por hacer de tripas corazón, aceptar y alejarme, así se perciba confuso e injusto...así desde mi lado esa espalda y ese silencio se entiendan como una traición. Me propongo aprender a no reclamar, a no enfurecer, a no señalar. Me propongo intentar conservar los buenos recuerdos y asumir el final con entereza. Voy a aprender a controlar el impulso y a redirigir mi energía y mi atención. Sé lo que soy, lo que valgo y lo que puedo dar y voy a aprender a ofrecerlo únicamente a quien lo desee y lo honre. 

D.

miércoles, 22 de junio de 2022

Uno quisiera...

 


Uno quisiera que no cumplieran más años...
Que nunca nada les doliera, ni en el cuerpo ni en el alma.
Uno quisiera recordarlos siempre como aquellos héroes de infancia, intocables, infalibles...
Y, de repente, tiene uno la madurez para percibirlos vulnerables y humanos.
Uno quisiera endulzarles sus infancias, arrancarles las angustias y los malos recuerdos. Llenarlos de los
besos y abrazos
que les faltaron; protegerlos de la vida y de la muerte.
Uno quisiera que duraran para siempre... pero ellos siguen soplando las velas, con la serenidad que solo las canas y los años traen.
D.

miércoles, 15 de junio de 2022

¡Paciencia!


“¡Paciencia!” Escribe mi amor desde tierras lejanas.

“¡Paciencia!” Cantan el bisturí y la sierra mientras desbaratan mis cimientos.

“¡Paciencia!” Susurra el baile que tanto extraño.

“¡Paciencia!” Murmuran los aviones al despegar sin mí.

 Este año crisálida me tiene al borde de la…paciencia.



D.



domingo, 12 de junio de 2022

Heartstopper

Cómo me alegra encontrar en Netflix series y películas cuyos personajes principales son personas "no heterosexuales". Cómo me alegra que ya no sean solo personajes secundarios, muchas veces caricaturescos, cuyo rol estaba lleno de estereotipos y que parecían estar presentes solo para divertir o lubricar algunas escenas. 

Es increíble que en pleno siglo XXI todavía tengamos que explicarle al mundo nuestra validez como humanos por el simple hecho de serlo y más increíble aún tener que justificar quién nos gusta y por qué. Es absurdo ver aún, hoy en día, marchas y manifestaciones de personas exigiendo derechos que deberían darse por sentado, derechos que ni siquiera deberían estar en discusión. Yo no tengo que salir a exigir nada a cuenta de mi orientación sexual. ¿Por qué habría usted de hacerlo? Si somos iguales. Sentimos igual el amor, sentimos igual el deseo. ¿Habrá acaso algo más íntimo que el vínculo y la atracción que uno puede sentir por alguien más? ¿A cuenta de qué tiene alguien que darle explicaciones a usted de por qué le gusta fulano o sutano?

Se habla de la comunidad LGTBIQ+ como si tuvieran que formar un rancho aparte. La comunidad debería ser una sola, la humana, donde ni siquiera tendría que haber diferenciaciones ridículas. Que si tal lugar es “gay friendly” o que si tal institución es “inclusiva”, hágame el bendito favor. Cuando el mundo sea realmente sensato, friendly e inclusivo, no habrá necesidad de esas etiquetas que son solo eso, etiquetas. Porque nos encantan las categorías. Nos remuerde como humanos no comprender más allá de nuestras narices los fenómenos del mundo, lo que no podemos explicar, lo distinto. Y entonces hay que clasificar hasta quiénes somos y cómo nos queremos. Que si homosexual, que si bisexual, que si le gusta esto o le gusta lo otro entonces ya no hace parte de esta categoría o de aquella. Que si los colores, que si los peinados, que si la ropa, que si los pasatiempos, que muy masculino, que muy femenino, que muy rarito, que mucha loca. 

Me hierve la sangre.

Como sociedad nos sobran doctrinas, religiones, protocolos; y nos falta más amor, más comunicación, más calle, más lecturas, más experiencias, más empatía.
Ojalá cada vez más valientes salgan a gritarle al mundo lo que son y lo que valen. Ojalá en cada familia, en cada salón de clase, en cada oficina uno de esos valientes salga a dar cátedra, con su ejemplo, de lo que es ser auténtico y leal a sí mismo. Que nos den clase de respeto y tolerancia a todos los que vivimos llenos de prejuicios, máscaras y apariencias, los que volteamos la mirada porque es un beso distinto, los que rechazamos al otro solo porque es un humano diferente a mí. 

A los homofóbicos ni los voy a nombrar, pobres mentes estrechas, pobres almas atormentadas, ojalá la vida los ponga en su lugar. Pero sí tienen una mención especial los cómplices silenciosos, que seguramente hemos sido todos alguna vez. Los que nos reímos del chiste, los que observamos el bullying desde la barrera, los que seguimos usando insultos despectivos que muchas veces creemos inofensivos y no lo son. 

Si usted, como yo, no quiere hacer parte de esos cómplices, empiece por usted, empiece por casa. Cambie el lenguaje, sea más respetuoso, no asuma, acostúmbrese a preguntar por la pareja del otro (que deja el género y la conversación abierta), no celebre el chiste, enfrente a sus amigos y familiares sin miedo, lea, salga, relaciónese. 

Entérese y convénzase, de una buena vez, que los demás tienen sus mismos derechos y que el amor no necesita más explicación que ser sentido.

D.

Dejarlo ser

El poema quiere nacer en medio de la noche en la madrugada en el insomnio en la luz del día. Pero a veces la mano no obedece y el poema se muere. Hay que dejarlo ser escribirlo con uñas o sin manos con tinta o sin papel en paredes en coches en supermercados con una zanahoria escribir en un queso. Permítame usted su marcador se me muere el poema.


María Guerra

Hereje



Nos percibimos tan equivocados el uno al otro que cuesta creer que nuestras bocas logren una tregua y se encuentren con tantas ganas.

La atracción no sabe de posiciones políticas, de religión ni de doctrinas. O sí sabe, pero se hace la loca.

Me da igual que me hables de un dios en el que no creo, mientras tus labios me besen así, mientras tus manos recorran mis rincones más pecaminosos.

Todo te confunde, a mí todo me divierte. Cuanta historia personal cargan nuestras creencias, nuestros prejuicios, nuestros valores.

Yo decido disfrutar y tú huir. Y está bien.
Sonrío mientras te alejas y me dan ganas de darle gracias a ese dios tuyo porque existen efímeras tentaciones como vos, en las que caer es un placer.

Amén

D.



Imagen: ArthurHidden - www.freepik.es

sábado, 11 de junio de 2022

"Me verás volver"

 


Voy a regresar trastabillando, torpemente, a las palabras. Voy a buscarme nuevamente en los verbos y las comas. Quiero vagar entre acentos y adjetivos, desahogarme a través de las páginas y expresar eso que solo sale en medio del silencio y la absoluta soledad. A veces brota de repente entre las lágrimas, otras sale a borbotones por las rendijas de la ira, una que otra vez surge detrás de la sonrisa y, como no, lo invoca en ocasiones el amor o el deseo.

Es la traducción de la emoción, es intentar encausar el pensamiento y darle un poco de orden, de estética y de propósito al caos. Es reconocerme y reconocer el mundo entre la autobiografía y la ficción. Es intuir que hay cosas que deben ser leídas por otros ojos aparte de los míos, a veces por el simple deseo de compartir, a veces por la urgente necesidad de que una mirada específica se pose, como una mariposa, sobre las letras; a veces por vanidad, a veces por orgullo, a veces por deporte. A veces incluso solo por acudir a ese llamado anónimo e inexplicable de honrar un don.

Quiero volver, sin mayores pretensiones, sabiéndome distante y perdida por haberme alejado de las raíces, por haber dejado de leer y de pensar, por llevar años en el torbellino de la digital banalidad que tanto tiempo nos arrebata.

Para regresar debo volver al origen, lo sé. A lo que nutre, a lo que importa. No es fácil, ahora que hay más peros, más excusas, menos tiempo. Pero he decidido intentarlo y usted está cordialmente invitado a verme tropezar entre estas líneas.

D.

jueves, 9 de junio de 2022

Trino

Volaste de repente, como tus alados amigos.

Así no quiera, te encuentro en ellos, que están a donde vaya; y su canto despierta ahora la nostalgia.
Volaste, sin titubear, sin despedirte.
Dejando atrás años de una amistad que juré fuerte, como un nido; y que siempre luché por conservar.
Aún duele: Sos como una herida que no cierra.
¿Por qué usar algo tan hermoso como el silencio para lastimar a quien genuinamente te llevaba en sus afectos?
¿Por qué la humillación?
¿Por qué la cobardía?
Que la vida te perdone la infamia.
D.



Foto tomada de: Nuestros recados. (29 de mayo de 2022). Facebook. https://www.facebook.com/Nuestrosrecadosoficial