
El jueves estuve en un excelente concierto de jazz y, una vez más, me encontré frente a una situación que cada vez me saca más la piedra: La gente y sus cámaras.
Cámaras digitales, de video, de celulares, de los malignísimos BB's, de lo que sea...cámaras y cámaras por donde uno mire. En este caso el concierto era gratis pero he estado en muchos otros donde la boleta va costando la mitad de un salario mínimo (hasta más) y, sinceramente, no me explico cómo la gente paga esos platales para ir a pararse como unos idiotas, sin moverse, saltar o bailar....estáticos...concentrados en capturar con sus cámaras ese momento único en vivo que deberían estar disfrutando con toda y sin estorbos.
Se pasan todo el espectáculo mirando por una pantalla minúscula y no sólo no ven el concierto sino que muchas veces ¡tampoco lo dejan ver! Más de una vez me ha tocado un grandulón al frente que aparte de obstaculizar con su tamaño lo hace con sus brazos levantados y su cámara ¡damn! Me dan ganas de ahorcarlos.
Pa' esa gracia cómprese el DVD del artista o vaya vea el concierto por tv pero no pierda la plata de esa manera y deje de estorbar, por favor. Lo peor del caso es que todas esas grabaciones quedan horribles, movidas y con un sonido espantoso que incluye a la vecina de concierto cantando a todo pulmón y con voz de tarro (esa generalmente soy yo).
Conclusión: se perdieron todo el concierto y lo único que tienen es un recuerducho en video bastante regular. Los invito a que se gocen los conciertos de verdad, los bailen y lo griten y si realmente tienen tantas ganas de un video para la posteridad, métanse al otro día a YouTube y encontrarán unos 300 videos aficionados (y hasta de mejor calidad que el suyo) del evento en cuestión.
He dicho.
D
18/6/11