sábado, 22 de enero de 2011

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Todo tan lleno de ti. Tú en todas partes.
De ojos para afuera estás en mis libros, estás en mi ropa, en el tiempo atado a mi muñeca. Por tus (mis) parlantes suenan tus canciones, las nuestras, las que solían ser sólo mías hasta que llegaste a mi vida. Estás en mis fotos, en mis cartas, en mis escritos, en mis lugares. Estás en mis cuadernos, en mis "juguetes". Si abro mis cajones o mi closet ahí estás tú también.
De ojos para adentro estás aún más. Ocupas la mayoría de mis recuerdos desde hace varios años. Te veo en muchos días y muchas noches pasadas, te veo con ropa y sin ella. Te encuentro en tantos buenos momentos y en tantos tristes. Te encuentro en las peleas, en los viajes. Te llevo en varios estados de conciencia. Te llevo en el recuerdo del llanto y de la risa. Te encuentro en los abrazos, en las mentiras dolorosas y en algunas de las verdades más hermosas que conozco.
Te veo en cada globo, en cada helado, en cada antojo. Te veo en el atardecer y en el paisaje.
Hay palabras que sólo tuyas son en mi cabeza, como "incondicional", "novio", "vida" y "amor".
Te siento en todas partes.
En todos mis sentidos estás y de todos ellos partirás, tarde o temprano.
El exilio del amor toma más tiempo.

D
22/1/11

2 comentarios:

Susana dijo...

Estar despechado es una cosa asquerosa. Es como uno de los procesos d crecimiento más dolorosos que existen, pero siempre sale algo bueno al final. Yo creo si con algo he evolucionado ha sido con los despechos.

Mucha fuerza y ánimo.

Ratushka dijo...

Sí, es tenaz.
Gracias por los buenos deseos.