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jueves, 14 de abril de 2011

Sana que sana


Mi casa se ha vuelto un hospital. Un típico hospital donde hay más enfermos que camas y donde las medicinas o no son suficientes o no son efectivas curando tanto malestar. En este hogar-hospital hay enfermos de años y de cansancio...hay enfermos de amor y de lujuria, enfermos mentales sin diagnosticar y enfermos de profunda tristeza. Por los pasillos descuidados deambulan enfermos de pubertad y frustración, enfermos de pobreza y mala suerte, enfermos de encierro y esquizofrenia. Hay fracturas en las piernas, almas infectadas, corazones funcionando más o menos. Hay esperanzas amputadas y sentimientos en cuidados intensivos. Está la vida enferma y la muerte muy encima. Hay sólo un doctor en potencia y en duda constante, un par de enfermeras obstinadas en exprimir hasta el último aliento de vida de un cuerpo agotado y marchito, el cuerpo de quien fundó, a fin de cuentas, la mitad de este hospital. Hospital de mujeres y de ruido. Se oyen llantos y lamentos, ladridos, máquinas de oxígeno, música, gemidos, voces extrañas, gritos y uno que otro "te quiero". Hacen falta más coraje y más abrazos terapéuticos. Hace falta más silencio y más espacio. Falta todavía soportar con gracia y salir victoriosos del caos absoluto de la muerte. Lo lograremos, verán. Este hospital, al fin y al cabo, tiene enfermos de huesos fuertes y dientes sanos que siempre encuentran de nuevo el camino de la sonrisa. Porque hay motivos y hay remedios.

Me voy a pasar ronda.


D

14/4/11

martes, 21 de diciembre de 2010

Anestesia

Abrir con dificultad unos ojos que quisieran quedarse cerrados y encontrar un mundo lleno de formas borrosas, confusas. Sonidos distorcionados y sacudidas enérgicas que buscan devolverte al mundo de "los vivos". Sabes bien que no está bien gritar pero no puedes parar de hacerlo ni logras distinguir si son gritos internos o externos. Aparece la molesta sensación de haberte perdido de algo, de haberte desconectado y haber quedado vulnerable a los antojos ajenos. Ser consciente, de repente, de tener una o varias heridas en un cuerpo débil que apenas si puedes controlar. No logras levantar tu cabeza giratoria, ni sientes mucho los dedos de las manos y los pies. ¿Qué me pasa? Sé que me pasa y sé también que este es el inicio, el parto de mi recuperación. Mis seres más queridos me rodean, me acompañan, me dicen que todo estará bien así no sepan lo que estoy pensando o sintiendo en ese momento. Una desconocida repite mi nombre una y otra vez en medio de la neblina "Daniela, Daniela despierta, Daniela ya terminamos, todo salió muy bien" No es cierto, no todo salió muy bien pero ya no hay marcha atrás y las consecuencias de sus posibles equivocaciones u olvidos, florecerán en unos días, meses o años quizá. Depronto hay frío, hay desnudez, hay hambre. Vuelve lentamente la nitidez y con ella el dolor. -La voy a acompañar para que se vista. Gracias yo puedo sola.-Estoy lista para irme y me voy envuelta en recomendaciones y fórmulas. Me voy con este desagradable goteo en la nariz que huele y sabe a eso, a eso que sale de la máscara. Por experiencia sé que me acompañará un par de días pero no me importa, sólo quiero estar en casa, sólo deseo volver a mi hogar y no tener que regresar a este lugar en mucho tiempo. (Almenosnocomopaciente)

La mañana de hoy se siente muy parecida...


D
21/12/10